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Foto: Especial

Ante las adversidades que enfrentábamos en 2016, comenzó el proceso de creación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Después de dos años podemos decir con orgullo que funcionó. Venezuela está protegida”, celebraba ayer el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en su cuenta de Twitter.

Para el mandatario, las cajas de despensa que distribuye el gobierno son más que un programa social: es el anzuelo ideal para captar votantes de cara a las presidenciales programadas para el próximo 20 de mayo.

La esperanza de seguir contando con alimentos subsidiados podría empujar a millones de venezolanos a votar en mayo por el presidente Nicolás Maduro, en medio de una hiperinflación que ha devastado el poder adquisitivo y una escasez crónica de productos básicos que lleva a muchos a pasar hambre.

Bolsas de arroz, pasta, granos, aceite, leche en polvo, mayonesa y a veces unas latas de atún están entre los 19 productos que conforman las cajas CLAP que el mandatario lanzó en el 2016 para lidiar con la ya entonces creciente especulación y falta de alimentos y medicinas.

  • El Dato: Muchos de los beneficiarios de las cajas de despensa se quejan de que suelen llegar abiertas e incompletas y no son repartidas con una frecuencia determinada.

Cada caja, que lleva impresos los rostros de Maduro y de su fallecido predecesor y mentor Hugo Chávez, cuesta 25 mil bolívares, 12 centavos de dólar a la cotización del mercado paralelo o 62 centavos de dólar al tipo de cambio oficial.

Maduro dice que esas cajas son el “arma más poderosa” para combatir lo que llama una “guerra económica” de sus enemigos en busca de debilitar su gobierno. Pero sus rivales y los analistas aseguran que los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) son usados como mecanismos de control social y de presión para lograr inclinar la balanza electoral en su favor.

Incluso el mismo funcionario a cargo del programa, Freddy Bernal, reconoció que las cajas “son una herramienta política”. “(Los CLAP) son instrumento de la revolución, nos ha servido para proteger a nuestro pueblo, y nos ha servido para evitar una explosión social y nos ha servido para ganar elecciones y las seguiremos ganando”, aseguró a la agencia de noticias Reuters el pasado miércoles.

En Venezuela 87 por ciento de la población vive en la pobreza, según un estudio hecho por tres grandes universidades venezolanas y divulgado recientemente, que mostró que los habitantes perdieron en promedio 11.4 kilos de peso en el 2017. El gobierno no publica estadísticas socioeconómicas.

“Nos tienen contra la pared. Sin dinero para comprar comida, el gobierno nos extorsiona con esas cajas. Muchos van a votar por Maduro porque tienen miedo de perderlas”, dijo frustrada María González, una mujer de mediana edad que quería comprar pollo en un mercado popular en Caracas, pero con los precios que trepan día a día no le alcanzaba el dinero.

Y es que una docena de huevos —no incluidos en las cajas CLAP— cuesta alrededor de un dólar al tipo de cambio paralelo o un 16 por ciento del salario integral mínimo, conformado por una parte en efectivo y otra en tickets para el supermercado, de poco más de seis dólares al mes. Un kilo de leche en polvo en un supermercado cuesta 4.7 dólares al tipo de cambio paralelo.

“Yo , como otras mujeres que conozco, sí votaríamos por Maduro porque nos promete que seguirá dando los CLAP, que al menos nos resuelve un poco la vida. Cuando ganas un sueldo mínimo, que no alcanza porque todo está carísimo, la caja ayuda”, dijo Mariana, una cocinera de 30 años y madre soltera que no es chavista y prefirió no dar su apellido por temor a perder el beneficio. 

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