No era intocable

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Humberto Moreira debía suponer que tarde que temprano algo le podía pasar. Las acusaciones en su contra en México y EU tarde que temprano lo iban a llevar ante la justicia.

Quizá en México estaba protegido por aquello de “favores recibidos”, pero se sobrevaloró o descuidó y entre la justicia española y la de EU le cerraron el camino bajándose de un avión en Madrid procedente, por cierto, de México.

A lo largo de su carrera política, en particular desde que alcanzó la gubernatura de Coahuila, fue creando en su entorno relaciones y poder que le dieron una capacidad de maniobra más amplia que la que un cargo de gobernador permite y ofrece.

Cuando fue designado presidente del PRI, con el apoyo y el visto bueno de Enrique Peña Nieto, se fue construyendo en su entorno una especie de futuro asegurado, incluso el imaginario priista lo llevaba hasta el 2018. El PRI tenía en Peña Nieto el presente inmediato y en Humberto Moreira el futuro.

Las razones de su salida del PRI fueron claras. No hubo manera de mantenerlo en el cargo ante las acusaciones de corrupción y con el desprestigio que iba acumulando, el cual pegaba seriamente a Peña Nieto y al partido.

Su salida fue una exigencia al interior del PRI. Dejarlo en la presidencia iba a provocar que la oposición tuviera argumentos para desacreditar al candidato y al PRI mismo, el cual se veía en Los Pinos después de 12 años panistas.

No ha quedado claro cuáles han sido las razones por las que ni el gobierno de Felipe Calderón ni el de Peña Nieto no han actuado en este caso. El panista tenía capacidad de maniobra porque era un gobernador que no era de su partido.

Para Peña Nieto era la oportunidad para tomar distancia ante un personaje que entre leyendas y realidades se le ligaba directamente con él, a lo que se sumaba el presunto uso de dinero para su campaña desde Coahuila.

Lo que no se hizo en México lo hicieron la justicia española y la de EU. Lo hicieron con base en investigaciones que de seguro pasan por nuestro país.
El hecho de nuevo nos coloca en el mundo de las vergüenzas. Si bien se ha resarcido en algún sentido la imagen del país con la recaptura de El Chapo, el caso Moreira nos hace ver como incapaces o cómplices ante hechos que tienen que ver de nuevo con la justicia.

No se ha actuado en el país contra Moreira porque no han encontrado nada, cuestión que no está para creerse, o porque no les conviene, lo cual está con razón en el imaginario colectivo.

 RESQUICIOS. Así lo dijeron ayer:

Ganamos: Jorge Luis Preciado, PAN; Ganamos: Ignacio Peralta, PRI.

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Twitter:
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Javier Solórzano Zinser
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