No es sólo un asunto de buenos y malos

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No es la panacea, pero es el elemento más a la mano para enfrentar la inseguridad. El mando único debiera ofrecer herramientas no sólo para ir en contra de la delincuencia organizada, sino también para reforzar las policías locales.

Buena parte de la estructura en materia de seguridad está carcomida. Entre los ciudadanos que viven justificadamente desconfiados y la corrupción en los sistemas de seguridad, la cual en muchos casos alcanza a la sociedad misma, no hay para dónde hacerse.

Sin embargo, sea la policía local o el Mando Único el problema que sigue sin resolverse es el cómo darle seguridad a la gente, como nos decía ayer Ernesto López Portillo. En lo que estamos es en medio de una confusión entre la política y la seguridad, Morelos está totalmente confundido, asegura el director del Insyde.

Una cosa es lo que ven y viven los ciudadanos en sus barrios y viviendas y otra es el discurso oficial. De nuevo citemos a López Portillo, que pone en la mesa datos del Inegi: 83.3% de los habitantes del Morelos se dice inseguro, en tanto que a nivel nacional la media es de 73%.

Las policías locales y el Mando Único son al final parte de un todo en materia de inseguridad. Quiere decir que mientras no exista una política integral de Estado no va a ser posible resolver el fondo. De nuevo estaremos solucionando lo inmediato y quizá ni eso, como se ha visto en varias entidades.

No es sólo una cuestión de policías y ladrones, de buenos y malos, de cámaras y de reacciones, de armas y de servicios de inteligencia, de decomisos y redadas.

El problema está más allá. Tiene que ver también con la forma en que se ha ido construyendo la sociedad, en el cómo se ha integrado. En el cómo se han establecido las relaciones sociales y hasta las políticas. Tiene que ver con los altos niveles de pobreza y con la injusticia social. Es un todo dominado por la corrupción y la desconfianza de la sociedad. No se trata sólo de discusiones sobre quién ejerce la rectoría para enfrentar la inseguridad.

Hay que atender los silencios de la sociedad, la cual opta por no denunciar por la desconfianza que le tiene a la autoridad. Es un todo de una complejidad bárbara que no se remite solamente al Mando Único o a las policías locales.

 RESQUICIOS. Así nos lo dijeron ayer:

El riesgo de Venezuela es que de nuevo no se entiendan las partes y convengan reglas, como en las elecciones. Hasta ahora se ve sensatez en el gobierno ante su derrota. Senador Roberto Gil, invitado al cambio de la Asamblea Venezolana.

solorzano52mx@yahoo.com.mx
Twitter:
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Javier Solórzano Zinser
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