No más violaciones “terapéuticas”

En medio del periodo electoral que estamos viviendo, la comunidad LGBTTTI vuelve a ser uno de los grupos más vulnerados, desde el momento en el que ni siquiera es mencionada

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El próximo 17 de mayo se celebra el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, un terreno en el que México tiene mucho que trabajar.

Hemos sido una sociedad tan discriminadora, que conseguimos colocarnos en el segundo lugar a nivel mundial en crímenes de odio por esta razón.

Esta semana tuve la oportunidad de reunirme con los que mueven el engranaje de una de las organizaciones de la juventud LGBTTTI más importantes de México, la Asociación Yaaj Transformando tu vida A.C.

Esta organización lucha, entre otras causas, por erradicar las prácticas de “conversión” o “corrección” de la preferencia sexual, de las que en México han sido víctimas muchos jóvenes menores de edad, que con el consentimiento de sus propios padres son sometidos a “terapias” que van del tormento psicológico, al aislamiento social, muchas veces con medicación involuntaria; hasta el maltrato físico, con el objetivo de “anular o modificar” su preferencia sexual.

Éramos ocho en la mesa. Yo les preguntaba sobre sus responsabilidades en la organización y el origen de su activismo. Cuando llegó el turno de Paola, se hizo un silencio cómplice entre sus compañeros.

¿Tú por qué te uniste a esta organización?, le pregunté. Ella, como quien apura el discurso para no arrepentirse o antes de ser alcanzada por el llanto, respondió:
“Yo fui víctima de una violación correctiva cuando tenía 15 años”… Intentando controlar el temblor en sus labios continuó: “Hace apenas dos meses que lo pude abrir, en un grupo de ayuda”… La expresión de sus ojos en ese momento, su dolor, su esfuerzo por verbalizar lo indescriptible fue, más que conmovedor, demoledor.

¿Tus padres estuvieron al tanto de esto? volví a preguntar… “Sí, porque era parte del tratamiento. Es difícil juzgar a mi madre por esto, porque ella en realidad pensaba que me estaba haciendo un bien”, concluyó Paola buscando en sus palabras justificación y firmeza donde es difícil encontrarla, cuando la memoria ataca desde el estómago, en lo que no fue otra cosa que el horror.

Mónica Garza
El 17 de mayo celebra el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, con el propósito de avanzar hacia una sociedad incluyente.

Así como Paola, en México cientos de jóvenes transitan su vida con el estigma de su “pecado”, señalados por su preferencia sexual no sólo por una sociedad conservadora e ignorante, sino sometidos a la discriminación desde su propia casa.

No existen estadísticas o registro de denuncias respecto a estos casos, porque quienes son víctimas de los llamados ECOS (Esfuerzos para corregir la orientación sexual) normalizan la violencia a la que son expuestos y ante la vergüenza de la experiencia vivida, deciden no denunciar, sobre todo porque las personas involucradas en primera instancia son sus propias familias.

Hace exactamente un año, durante una asamblea del Frente Nacional por la Familia, un psicólogo llamado Everardo Martínez, que con apoyo de este grupo radical va por la república dando conferencias sobre la “reconstrucción de la heterosexualidad”, dijo ante una nutrida audiencia:

“(La homosexualidad) es el resultado de una serie de carencias emocionales… Cuando esas carencias emocionales se quitan, la atracción homosexual desaparece absolutamente.
“Cuatro meses bastan… con base en oración y diferentes tipos de sesiones terapéuticas, para que el enfermo logre recuperar su identidad”, aseguró.

Así comienza un llamado al odio, a la intolerancia. Ahí comienza también un delito, la violación a los derechos humanos.

En mayo de 2015 la Organización Panamericana de la Salud publicó un posicionamiento técnico sobre las llamadas “terapias de conversión”, reiterando que la homosexualidad no se puede considerar como una condición patológica y que la sexualidad, en ninguna de sus manifestaciones individuales, es un trastorno o enfermedad que requiera cura.

En México, en junio de 2017, la Secretaría de Salud lanzó el protocolo de atención a pacientes LGBTTTI, que obliga al personal médico a actuar siempre de forma responsable, en respeto de los derechos y sin discriminación. Y establece claramente la prohibición de prácticas como las llamadas “terapias de conversión”.

Sin embargo, y en medio del periodo electoral que estamos viviendo, la comunidad LGBTTTI vuelve a ser uno de los grupos más vulnerados, desde el momento en el que ni siquiera es mencionada.

La Coalición Mexicana LGBTTTI presentó a los más de 3 mil 400 candidatos de todo el país, una agenda con propuestas en temas de justicia con igualdad y erradicación de la violencia, salud integral sin discriminación, educación para la inclusión, derechos laborales y participación política para personas LGBTTTI.

Pero ningún candidato se ha pronunciado por considerar el tema “impopular”. Entonces, ¿cuántas Paolas más habrán de pagar con la misma moneda el pecado de elegir diferente? ¿Cuántas?…
Lo dejo a su reflexión…