AMLO aterrizó

Fase 2
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El objetivo detrás de la consulta fue establecer quién manda en México, anunciar una nueva relación entre gobierno y empresarios, cuáles serán las prioridades y dejar en claro quién detenta la autoridad, el poder para ordenar esos equilibrios político-económicos.

Cancelar Texcoco es un golpe sobre la mesa del presidente electo para acallar coros, mediático (prensa fifí), empresarial y político-opositor y hacer saber que, tan capaz es de tomar decisiones, que ha tomado esta aun contra el vendaval de opinión publicada y la marea de datos, cuentas y pronósticos terribles.

Ahora los mercados y el tipo de cambio se sacuden, pero no colapsan. La iniciativa privada rechaza, con razón, ejercicios de consulta popular sin apego al derecho vigente, piden certezas y legalidad.

A pesar del turbulento pasaje del aeropuerto, la consulta y la misteriosa voz del pueblo; grandes capitales aterrizan en México (BlackRock-CitiBabamex) para sembrar inversiones y cosechar utilidades. La apuesta del presidente electo es que, tras la sacudida inicial la calma regresará. Pero los parámetros en la correlación de fuerza entre capitales y gobierno federal habrán cambiado.

Ante el descontento por esta decisión ¿Quiénes y cuántos están dejando el país? ¿Cuántos anuncian el cierre de negocios por falta de seriedad y certidumbre? Quien ya manda lo sabe; tensa la cuerda y apuesta.

Sin embargo, los referentes subjetivos y arbitrarios, la auto conferida autoridad moral como garante del Derecho y la idea rectora de que dónde hay democracia, no hay corrupción; constituyen una plataforma más inestable que el subsuelo de Texcoco para cimentar el crecimiento económico del país.

Los 30 millones de votos, el 53 porciento de los sufragios en los comicios del pasado 1 de julio, legitiman las decisiones de AMLO, el subterfugio de consultar a los suyos fue solo teflón social para evitar desgaste, solo eso. Las decisiones de fondo las asume a plenitud, incluso antes de detentar el poder.

Que la Fundación Arturo Rosenblueth se convierta en el INE legítimo del próximo gobierno inquieta, por eso la aplanadora Morena se alista a modificar la normativa constitucional y poder levantar consultas a diestra y siniestra.

Redundante y ocioso es conocer ya las opiniones de MITRE, de ingenieros civiles agremiados, pilotos, aerolíneas, controladores, funcionarios públicos o líderes políticos de una micro oposición avasallada.

Si a la chabacana consulta acudieron uno o medio millón, da igual. El debate “técnico” del dilema aeroportuario fue escenografía para algo mayor; informar quién es amo y señor en todas y cada una de las decisiones del nuevo gobierno.

El presidente electo dirá: El pueblo. Otros, que es el presidente más presidencialista de cuanta transformación haya tenido México. Lo cierto es que bajo la premisa de acabar con los corruptos negocios por debajo de la mesa en la aceitada relación gobierno-IP; la cancelación de Texcoco es una sacudida y el inicio de un nuevo orden; no exento de riesgos graves y mayores porque ángeles, no son.