Lunes 18.01.2021 - 08:15

El gobierno y la economía

La rifa
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Nosotros operamos en una economía de mercado en el sentido literal del término, en la cual la actividad económica central, en torno a la cual giran todas las demás, es el intercambio, la relación de compra - venta entre oferentes y demandantes, de tal manera que se produce para vender y se compra para consumir, todo lo cual implica una serie de derechos de los agentes económicos, que deben reconocerse plenamente, definirse puntualmente y garantizarse jurídicamente.

Por el lado de la producción, oferta y venta de bienes y servicios encontramos, en primer lugar, el derecho a la libertad individual para producir, ofrecer y vender y, en segundo término, el derecho a la propiedad privada sobre los medios de producción necesarios para poder producir, ofrecer y vender, derechos que deben estar plenamente reconocidos, puntualmente definidos y jurídicamente garantizados.

Por el lado de la demanda, compra y consumo de bienes y servicios tenemos, para empezar, el derecho a la libertad individual para demandar, comprar y consumir y, para terminar, el derecho a la propiedad privada sobre los ingresos indispensables para poder demandar, comprar y consumir, derechos que, al igual que los señalados en el párrafo anterior, deben estar plenamente reconocidos, puntualmente definidos y jurídicamente garantizados.

Por el lado del intercambio está el derecho del comprador a recibir, del vendedor, el bien o servicio comprado, así como el derecho del vendedor a recibir, del comprador, el pago por el bien o servicio vendido, derechos que también deben estar plenamente reconocidos, puntualmente definidos y jurídicamente garantizados.

Queda claro que las economías de mercado, en el sentido literal del término, implican una serie de derechos de los agentes económicos, desde los derechos naturales, a la libertad individual para producir y consumir, y a la propiedad privada sobre los medios de producción y los ingresos, hasta los derechos contractuales, a recibir, en el caso del comprador, la mercancía comprada, y a recibir, en el caso del vendedor, el pago acordado, derechos que, para que la economía funcione lo mejor posible, deben ser respetados, lo cual nos plantea la siguiente pregunta: ¿qué hacer con quienes no los respetan?

Allí donde hay derechos involucrados, y partiendo del hecho de que no todos están dispuestos a respetarlos voluntariamente, hace falta una institución capaz de hacerlos valer, una institución con la legitimidad necesaria para prohibir su violación y la fuerza suficiente para castigar a violadores. Esa institución es el gobierno y su legítima función, con relación a la economía, es reconocer plenamente, definir puntualmente y garantizar jurídicamente los derechos de los agentes económicos, tanto los naturales como los contractuales.