Crecimiento y Empleo 2019: binomio imperfecto

BRÚJULA ECONÓMICA

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Cifras al tercer trimestre de este año sobre crecimiento económico y generación de empleos presentan un saldo poco halagador. Si bien han sido varios los logros de la presente administración en materia de combate a la pobreza y la corrupción principalmente, no es aceptable que el binomio marcado por el estancamiento económico y la consiguiente insuficiencia en la generación de empleos de calidad marque la pauta del desempeño económico. 

Cifras revisadas del PIB hasta el tercer trimestre apuntan un fuerte deterioro productivo de la economía mexicana. De acuerdo con el Inegi, se confirma un largo periodo de estancamiento productivo que, desde el cuarto trimestre del año pasado, se han registrado tres caídas consecutivas en la tasa de avance trimestral del PIB y un crecimiento cero o nulo en el tercer trimestre de este año. Ello dio como resultado que la producción de bienes y servicios en el país creciera desde el cuarto trimestre del año pasado hasta el tercero de este año el PIB sólo 0.3 por ciento respecto al mismo periodo de un año antes. El estancamiento productivo en los últimos doce meses es evidente tanto en el sector servicios como en la industria.

Esta ausencia de crecimiento ha tenido un efecto desfavorable en el proceso de creación de empleos. De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) elaborada también por el Inegi, se aprecia que, a pesar de que durante los primeros nueve meses del año ha habido una generación sustancial de empleos de 1.2 millones de personas, este proceso dista mucho de ser favorable.

En primer lugar, este crecimiento del empleo se ubicó ligeramente por debajo del crecimiento de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que se tradujo en un incremento de la tasa de desempleo hasta 3.7 por ciento de la PEA desde 3.5 por ciento un año antes.

En segundo lugar, las cifras de la ENOE señalan un marcado deterioro en la calidad del empleo. Se trata de empleos que en su gran mayoría tienen remuneraciones menores a tres salarios mínimos; solo una tercera parte cuenta con acceso a servicios de salud. Además, hay un incremento en las tasas de subocupación, ocupación parcial y de condiciones críticas de ocupación. Con ello, solo un poco menos de la mitad de la población ocupada se encuentra en el sector formal, prácticamente la misma proporción que un año antes, pero con un mayor número de trabajadores en la informalidad.

En tercer lugar y ligado al punto anterior, debe tenerse en cuenta que durante este año ha influido de manera importante la incorporación al mercado de trabajo de muchos a través del programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”, básicamente ha implicado un importante crecimiento de la PEA, de la población ocupada y del mayor deterioro (empleos de baja calidad) de los nuevos empleos.

Si bien el número de beneficiarios de este programa social no ha sido publicado, es muy probable que sean mucho menos de los novecientos mil originalmente estimados. Si consideramos que en el reciente presupuesto aprobado se ha reducido el monto destinado a este programa en casi una tercera parte, podemos suponer que a lo mucho, medio millón de jóvenes engrosaron las filas del personal ocupado. Es decir, sin este programa social, la generación de empleos debió haber sido mucho menor.

Arturo Vieyra

Arturo Vieyra

Arturo Vieyra Fernández es economista. Ha trabajado en análisis macroeconómico y análisis sectorial desde 1994 en el Departamento de Estudios Económicos de Citibanamex, antes Banco Nacional de México. Anteriormente trabajó como economista en análisis industrial en la Secretaría de Energía. Ha sido profesor en la UNAM y otras instituciones.
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