Indicadores económicos: en la ausencia de crecimiento

BRÚJULA ECONÓMICA

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Recientemente se publicó una serie de indicadores económicos cuya lectura no resulta trivial. A la luz del fuerte pesimismo por los malos resultados que en materia económica en el primer semestre, las malas noticias tienden a ensancharse y las buenas a minimizarse.

Sin embargo, una lectura adecuada de los resultados económicos recientes es vital para entender y anticipar el comportamiento de la economía mexicana, que como ya hemos mencionado en este espacio, está tambaleándose entre una moderada recuperación y los riesgos crecientes de recesión.

Efectivamente, cifras de comercio exterior, mercado laboral y actividad productiva mandan señales controvertidas y difusas que, a primera vista, difícilmente permiten perfilar un panorama preciso y claro para los meses siguientes. Insisto, más aun cuando el pesimismo permea las expectativas económicas.

Así, por el lado negativo, cifras de la balanza comercial de septiembre registran resultados decepcionantes. La debilidad implícita en la desaceleración de las exportaciones e importaciones en ese mes aumenta la preocupación sobre el crecimiento económico del tercer trimestre.

En el mismo tenor, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE, proxi mensual del PIB) de agosto muestra un avance de 0.1% respecto al julio. Este crecimiento es a todas luces insuficiente, en la medida que no modifica la tendencia de estancamiento productivo de la economía vista desde hace ya más de un año.

En este sentido, acumulada hasta agosto, la producción nacional mantiene su nivel con respecto al mismo periodo del año pasado. El estancamiento productivo deriva de dos tendencias contrarias: (1) El nulo crecimiento (0.0% en agosto), e incluso, el descenso marginal de la producción de servicios en los últimos tres meses (- 0.16%); y (2) la lenta recuperación de la producción industrial. El incremento mensual (0.8%) registrado en agosto corrobora una recuperación marginal apuntada en los últimos tres meses (1.7%). Cabe notar que buena parte de esta recuperación responde al mejor desempeño de la producción petrolera.

Por el lado de los indicadores con sesgo positivo están en primer lugar los ingresos del comercio al menudeo, que en agosto mostraron un repunte con lo que mantienen optimismo en torno al desempeño del consumo de las familias. Si bien algunos rubros de ventas siguen mostrando bajo dinamismo y datos de septiembre de la ANTAD y la AMIA anticipan un comportamiento más débil, es posible que el comercio al por menor continuará mostrando un crecimiento moderado.

En segundo lugar, los resultados de la inflación siguen siendo positivos. En la primera quincena de octubre, la inflación general anual permanece en 3.0%, es decir, justo en el objetivo puntual del Banco de México, además de que resultó favorable el desempeño de la inflación subyacente que presentó una moderada baja en su tasa anual.

En tercer lugar, la generación de empleos formales (trabajadores afiliados al IMSS) después de tocar un mínimo en agosto, el empleo repunta en septiembre. Es posible que, a partir de septiembre, el empleo ha entrado en un moderado proceso de recuperación que, incluso, adelanta un mejor desempeño de la economía en la segunda parte del año.

Sumado a la moderada recuperación en el empleo, los salarios aceleran su crecimiento real. El salario de los trabajadores formales se incrementó 3.3% en términos reales durante septiembre, con ello, el poder de compra de los asalariados (masa salarial) se ha incrementado 5.2%, hecho que además de muy positivo, resulta en un factor clave para la recuperación económica del segundo semestre.

Y a todo esto, usted se preguntará ¿cuál es el balance de todos estos indicadores? Pues desde mi punto de vista, el resultado es prácticamente mediano. La lectura indica que de momento parece que no caeremos en recesión, pero el crecimiento seguirá raquítico, casi nulo. Esperemos a ver que nos dicen los datos del PIB en el tercer trimestre.

Arturo Vieyra

Arturo Vieyra

Arturo Vieyra Fernández es economista. Ha trabajado en análisis macroeconómico y análisis sectorial desde 1994 en el Departamento de Estudios Económicos de Citibanamex, antes Banco Nacional de México. Anteriormente trabajó como economista en análisis industrial en la Secretaría de Energía. Ha sido profesor en la UNAM y otras instituciones.
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