Salarios y Empleo: Caminos Divergentes

BRÚJULA ECONÓMICA

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En noviembre, la generación de empleos formales (trabajadores permanentes y eventuales urbanos afiliados al IMSS) continúa desacelerándose debido al menor crecimiento económico. Estimaciones propias (cifras desestacionalizadas) apuntan una creación de 20.7 mil nuevas plazas (eventuales y permanentes urbanos) respecto a octubre, ligeramente por debajo de los 25 mil de promedio mensual en los primeros diez meses del año.

Asimismo, el empleo formal avanzó 1.7% respecto al año anterior, resultó la menor tasa anual de crecimiento en casi una década, lo que se tradujo en una generación anual de solo 344.6 mil nuevos empleos. Otros sectores como la construcción y la industria eléctrica mantienen una muy baja generación de empleo.

Como contraparte a la pérdida de dinamismo en el empleo, el crecimiento de los salarios reales se fortalece, con ello, el poder de compra de los trabajadores formales (masa salarial) continúa con su tendencia creciente. Así lo indican el salario promedio de cotización al IMSS como los salarios contractuales en el sector privado, cuyos incrementos reales (3.3% y 3.23%, respectivamente) han sido los mayores en por lo menos 15 años.

A esta tendencia hay que sumar el incremento al salario mínimo de 20% para el año siguiente. Con ello, el salario mínimo aumentará a 123.2 pesos por día, desde 102.7 en este año. Dado el actual entorno de fuerte debilidad económica, las implicaciones de este incremento sobre la inflación en el corto plazo posiblemente serán menores, pero lo es un hecho, es que el incremento salarial, no coadyuva a disminuir la persistente inflación subyacente arriba del 3 por ciento.

En este sentido, es importante, la definición de la naturaleza del incremento al salario mínimo. La Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CNSM) estableció un aumento nominal en pesos a través del denominado Monto Independiente de Recuperación (MIR) de 14.7 pesos por día, y un ajuste adicional de 5.0% nominal. El primero hace referencia al ajuste que pretende recuperar la sensible pérdida de poder de compra en el salario mínimo ocurrida en años anteriores, el resto, se refiere al incremento que año a año se viene otorgando y solo está cercano al 2 por ciento real. En paralelo, la CNSM decreta un salario mínimo en la frontera de 185.6 pesos por día, desde 176.7ppd en 2019, lo que implica un ajuste similar al del resto del país de 5.0% nominal. 

Por el contrario, el incremento será un aliciente muy importante para poder reactivar el consumo de las familias y, por tanto, el crecimiento económico en el próximo año. De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, el incremento al salario mínimo podría elevar directamente las percepciones de una quinta parte del personal ocupado (actualmente 54 millones de trabajadores).

Desafortunadamente, como hemos mencionado en este espacio, en una perspectiva de mediano y largo plazo, debe tomarse en cuenta que estos incrementos no serán sostenibles si la economía no crece, y más aún, si la productividad no avanza.

Arturo Vieyra

Arturo Vieyra

Arturo Vieyra Fernández es economista. Ha trabajado en análisis macroeconómico y análisis sectorial desde 1994 en el Departamento de Estudios Económicos de Citibanamex, antes Banco Nacional de México. Anteriormente trabajó como economista en análisis industrial en la Secretaría de Energía. Ha sido profesor en la UNAM y otras instituciones.
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