Autonomía de la UNAM y vanguardia en derecho

El problema jurídico-laboral por el Covid-19
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“Por mi raza hablará el espíritu”

La UNAM cumple este año noventa años de autonomía universitaria, la cual se logró después de librar diversas batallas, para que al final el Gobierno de Emilio Portes Gil decretara el 22 de mayo de 1929 la autonomía y convertirse en la Universidad Nacional Autónoma de México, siendo la más grande de América Latina y con uno de los campus más extensos del mundo.

La autonomía para una universidad pública es una responsabilidad mayor, lo que implica actuar con imparcialidad, apartidista, laica y lo más importante es ser auto-gobernada y elegir libremente a sus autoridades, la cual se logra por medio de la organización de los alumnos, profesores y personal administrativo, quienes eligen a sus representantes y conforman el Consejo Universitario quien a su vez elige a la Junta de Gobierno y ésta nombra al Rector.

La UNAM se integra también por el Colegio de Directores conformado por los todas las Escuelas y Facultades, quienes desarrollan sus programas de estudio de acuerdo a las necesidades del país. Dentro de ellas tenemos a la Facultad de Derecho, que es uno de los pilares de la Universidad, con la mayor tradición jurídica, y donde se produce el noventa por ciento de las obras jurídicas del país, con un claustro de profesores de excelencia, y que representa a lo más avanzado de las universidades.

Por lo anterior, y ante las nuevas áreas del derecho que se están desarrollando en México, la Facultad de Derecho se ha puesto a la vanguardia mediante la creación de tres nuevas especialidades, las cuales son las siguientes:

Especialidad en Mediación y Medios Alternos de Solución de Controversias, en la cual se formarán los futuros mediadores que el país necesita y con lo que se contribuirá a descentralizar la resolución de conflictos mediante medios más amigables y más ágiles.

También se abrió la especialidad en Derecho Sanitario, con lo que se da una respuesta a las necesidades del sector salud, a la industria farmacéutica que cada día es más importante y que carece de especialistas en la materia.

Por otro lado se abrió la especialidad en Derecho Energético, una industria que se encuentra en expansión y que ante la apertura del sector hay nuevas áreas de trabajo y de explotación como la energía eólica, solar, geotérmica y la de gas, las cuales son las futuras fuentes de energía del mundo, y por más que se insista en el petróleo, este es un recurso no renovable y se extinguirá, más temprano que tarde.

Con las tres nuevas especialidades la Facultad de Derecho abre innovadoras áreas de estudio para los abogados que quieren especializarse en las diversas materias, cubriendo una necesidad que tanto el gobierno, como los despachos y las empresas venían requiriendo para sus abogados.

Asimismo la Facultad de Derecho de la UNAM viene desarrollando un nuevo plan de estudios para el periodo 2020-1 bajo los ejes transversales que integren la oralidad, ante el nuevo sistema de justicia oral; la convencionalidad como parte primordial del nuevo programa, enfocada en generar una cultura de la legalidad y ética del abogado, con una perspectiva de género y un enfoque en los derechos humanos, con ello tenemos una Facultad de Derecho de vanguardia.