José de la Colina. Fantasmas literarios y musicales

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Dos libros de José de la Colina (Santander, España, 1934–Ciudad de México, 2019): Libertades imaginarias (Aldus, 2001) y De libertades fantasmas (FCE, 2013) se enlazan con la concepción musical del alemán Ludwig van Beethoven (1770-1827) y del francés Héctor Berlioz (1803-1869). El autor de La tumba india (1972) era capaz de hacer variaciones de un tema en alteraciones continuas: el asombro como goce y el juego con la sintaxis como una liviandad (véase Tren de historias, 1998). José de la Colina en un obsesivo despliegue de conjeturas adyacentes.

Mientras leo la ‘prosa libre’ del Premio  Mazatlán 2002 me interno en los pasajes de Concierto para violín, violonchelo y piano (Allegro, Largo, Rondo alla polaca-Allegro-Tempo primo), de Beethoven; y Haroldo en Italia (Haroldo en las montañas: escenas de melancolía, gozo y bienestar, Marcha de los peregrinos, Serenata de un montañés en los Abruzos, Orgía de los bandidos, Recuerdos de escenas precedentes), de Berlioz. / De la Colina ríe sobre las armonías y me murmura: “Entre las flores, una botella de vino. Bebo solo, sin compañía. Levanto mi copa, invito a la luna: con mi sombra somos tres”.

En las tardes, pasaba a visitarlo en Mixcoac y hablábamos de Beethoven y su ‘Concierto triple’. “Disfruto mucho la parte de piano por los sugestivos y transparentes fragmentos afines para las dos manos, conformes fáciles y escasas pausas; los pasajes para violín y violonchelo son de extremada exigencia técnica”, comentaba sin empacho el prosista. Lo recuerdo ahora y entro al Allegro: primicia de los violonchelos escoltados por las violas hasta el tutti de las cuerdas que la orquesta interpreta con sentido íntegro. Hermosos solos de violonchelo y violín en paralelo con el piano que recrea el motivo melódico. / Largo de seductora alianza de los solistas: violonchelo glosando aberturas; pianista que se deleita en la motivación melódica;  violín en desafiante contrapunto. / La memoria dibuja la alegría de De la Colina cuando llegaba el Rondo alla polaca-Allegro-Tempo primo: tercer movimiento de gran perfección instrumental. “En Libertades imaginarias yo quería llegar a este justo sentido beethoveniano, no sé si lo logré; pero, ésa era la intención. Mis simpatías musicales parten de los grandes compositores del clasicismo, el Beethoven en su etapa romántica y Cri Cri”, me dijo muchas veces.

“No hay nada que supere esta traslación de un texto literario a la música como ésta que realizó Berlioz de Las peregrinaciones de Childe Harold, de Byron: Haroldo en Italia corrobora que Berlioz es el más escritor de todos los músicos franceses. Gran orquestador con claras influencias de Gluck, Weber y Beethoven; y músico de marcada inspiración literaria (Virgilio, Goethe, Shakespeare, Cellini...)”, tomaba la palabra el autor de El mirón Miret, yo escuchaba con atención. / Pieza trazada en un tema recurrente para una viola a la manera de un concierto, pero sin presencia dominante del solista. Melancolía, expedición rítmica, apuntes de vals y fragores de los metales en afanoso espíritu byroniano. “La música es mi deseo malogrado; el cine, mi consuelo frustrado”, me  confesó una tarde mientras escuchábamos “Che Araña”, de Cri Cri.

http://www.youtube.com/watch?v=pkXGtE8_cig

Triple Concerto /Beethoven

Artista: Berliner Philharmoniker

Género: Música de Concierto

Disquera: Grammophon