Hablemos del avión; ocurrencia no, improvisación sí

Fase 2
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El suyo no es un gobierno de ocurrencias, afirmó el Presidente López Obrador. Memes, chistes y cotilleo nacional alrededor de una hipotética rifa-sorteo del avión expresidencial infiere lo opuesto. Diferenciar lo que para el Presidente es o no, una ocurrencia, ayudará a encauzar una discusión nacional por demás, ociosa.

Combatir la corrupción no es ocurrencia, tampoco repeler todo aquello que sea o parezca superfluo. Toda la prédica transformadora gira alrededor de los ejes austeridad y honestidad. El nuestro es un mandatario que cumple su palabra, que no ejerce el poder rodeado del boato que se enquistó en los usos y costumbres de la clase política nacional; para López Obrador una residencia oficial, un avión idem o vallas y cercos colmados de agentes del extinto Estado Mayor Presidencial contravienen su vena popular y populista (en el mejor sentido del término).

Lo que sí revela improvisación y desprecio por mecanismos institucionales para operar el Gobierno, son anuncios presidenciales que su secretario de Comunicaciones ignora porque dice, “no escuché la conferencia porque me trasladaba al aeropuerto”. ¿Y las benditas redes que transmiten diario y sin cortes la conferencia presidencial? ¿Ése es el canal formal de información interna del Gobierno, escuchar la mañanera? Pues sí.

Anunciar que el avión no se vendió y jugar con la idea de imprimir 6 millones de cachitos de la Lotería Nacional para sortearlo en diciembre de este apenas incipiente año, sin una idea precisa de cómo hacerlo e ir componiendo sobre la dialéctica mañanera un plan ligero y alegre para algo que, en cualquier otro contexto, sería formal, técnico y no simple, denota improvisación.

El Presidente dijo en alguna ocasión que gobernar no era “tanta ciencia”; sin duda que los valores que a él lo rigen, honestidad, austeridad, ver primero por los pobres y gobernar para todos, son, en términos éticos, algo sencillo. Ser honesto, austero, sensible e incluyente es un asunto binario ¿sí o no? No hay más.

Gobernar sin improvisar, con eficacia, aprovechando los recursos naturales, económicos y humanos de la administración pública, no es un asunto que se resuelva con un sí, o un no, sobre valores y creencias; es un trabajo complejo y sí, se ocupan ciencias, política, económica, financiera, en comunicación, de gestión, diplomática, de seguridad interna y defensa nacional, energética, de comunicaciones, de logística, de producción agropecuaria y pesquera, de cultura y hasta de relaciones laborales; gobernar sí demanda pericia para evitar el desperdicio, la omisión, la impericia que repercute en costos sociales sin posibles reparaciones de daños y perjuicios.

El tema del avión arrasó la agenda nacional, posicionó el tema por encima de el del Insabi y la contrapropuesta que ayer hicieron nueve gobernadores panistas al Plan Nacional de Salud. El Gobierno de la 4T no tiene ocurrencias éticas, pero sí improvisa en el ejercicio de la administración pública. La chacota popular alrededor del sorteo del avión lo confirma.