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Ángel Papadópulos

Messi: Un legado como ninguno

TIEMPO DE COMPENSACIÓN

Ángel Papadópulos
Ángel Papadópulos 
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Ángel Papadópulos

Después de 21 años en la institución, Lionel Messi abandonó al Barcelona en contra de su voluntad para llegar al Paris Saint-Germain (PSG), formando un tridente de ensueño con Neymar y Kylian Mbappé. Sin embargo, su salida del club blaugrana nos ha dejado a muchos con un vacío inmenso, la grandeza del astro argentino me ha convertido a mí, un mexicano, en culé e incluso en argentino al igual que a numerosos aficionados en todo el planeta.

El tema financiero del Barcelona ha sido ampliamente discutido y evidenciado como un desastre, por lo tanto me concentraré en el legado del jugador. Desde mi punto de vista, considero a Messi como el mejor de todos los tiempos, creo que nos ha hecho cuestionar los límites de lo que es capaz de hacer un futbolista. Posiblemente es el mejor goleador y asistidor de la historia, tiene el récord de más botas de oro, de más “IFFHS playmaker award” y de más Balones de Oro. Si Leo creador y anotador fueran dos jugadores diferentes, ambos estarían cerca de la cima del deporte.

Su longevidad está entre lo más notable de la época del argentino en Cataluña, pues llevamos aproximadamente década y media diciendo “¿Viste lo que hizo Messi?” cada fin de semana. En ese tiempo, el “10” ha ido evolucionando en diferentes roles. Empezó cómo un extremo abierto y dinámico de gambeta, para después comenzar a marcar regularmente.

Con la llegada de Guardiola en 2008, empezó a jugar en el centro hacia el final de la temporada, ganando su primer Balón de Oro a los 22 años. Al igual que en el año anterior, en 2010 era un Messi más finalizador, a pesar de ser el mejor driblador del mundo y un creador competente. El argentino repitió Balón de Oro, pero mejoraría aún mucho más.

En 2011 vimos a Messi verdaderamente florecer cómo creador mientras seguía progresando cómo goleador, liderando a uno de los mejores equipos de la historia y ejecutando la visión de Guardiola a la perfección junto con Xavi e Iniesta, entre otros. Conquistó su tercera Champions (aunque la de 2006 no es “suya”) y se llevó su tercer Balón de Oro consecutivo a los 24 años.

2012 fue el mejor año individual que ha habido en la historia del futbol, 91 goles y 29 asistencias en 69 partidos, queda de más decir que ganó el Balón de Oro por cuarta ocasión consecutiva. Messi ya se había consagrado como falso 9 con Guardiola; sin embargo, la salida del estratega catalán, aunada al bajón de nivel de sus compañeros, causó el comienzo una etapa con menos éxito

En los próximos años, Messi empezó a jugar más atrás y tirado a la derecha del 9; también a participar más en la base de la jugada, bajando un poco sus números; sin embargo, la falta de éxito colectivo significó que el astro argentino no volviera a ganar el Balón de Oro hasta 2015, a pesar de tener un buen Mundial en 2014, llevando a una discreta Argentina hasta la final. No obstante, la llegada de Luis Suarez y de Neymar al Camp Nou marcó otra etapa en el club.

Debido a la calidad alrededor de él, “La Pulga” recuperó sus números y el éxito colectivo, con otro triplete y otro Balón de Oro en 2015. Pero desde la salida de Neymar, en 2017, la escuadra blaugrana alrededor del rosarino no ha estado a la altura de sus competidores europeos, por lo tanto se han tenido que conformar con numerosos trofeos domésticos, tras un par de dramáticas eliminaciones en el certamen continental.

A pesar de perder velocidad, Leo se ha mantenido cómo el mejor del planeta, mejorando su liderazgo, su lectura de juego y como cobrador de tiros libres. Los números han bajado ligeramente, pero a los 34 años conquistó la Copa América después de perder dos finales de la misma en penaltis y la de la Copa del Mundo en tiempo extra, el argentino se mantiene claramente en la cima.

Estoy seguro de que disfrutaremos sus años en París; sin embargo, el legado que Messi Cuccittini deja en el Barcelona es inigualable y verlo partir significa el final de la mejor era deportiva que he vivido. Su impacto es tan grande que increíblemente un ser humano que ni siquiera sabe que existo y que probablemente nunca conoceré es de las personas que más feliz me ha hecho. No queda nada más qué decir ¡Gracias!.