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Antonio Fernández Fernández

La regulación del cannabis, un nuevo paradigma

ANTINOMIAS

Antonio Fernández Fernández
Antonio Fernández FernándezLa Razón de México
Por:
  • Antonio Fernández Fernández

“La marihuana causa amnesia y otras cosas que no recuerdo”

Woody Allen

El consumo de sustancias psicoactivas ha sido una actividad tan antigua como la humanidad misma. En México, tenemos noticias de su consumo desde la época prehispánica, sobre todo para fines religiosos y medicinales. Cuando llegaron los españoles a América permitieron el consumo e implementaron el cultivo de la marihuana, para cubrir el abasto necesario de las comunidades.

Fue hasta el año de 1871 que se penalizó en México el comercio de las sustancias psicotrópicas, sin un permiso que justificara su exclusivo uso medicinal. A inicios del siglo XX empezó a penalizarse a nivel mundial la producción y consumo de la marihuana y otras drogas, culminando en la Convención Única de Estupefacientes de 1961, celebrada en Nueva York, donde se consolidó una política internacional para penalizar el comercio de todo tipo de drogas. En los años 80, Estados Unidos presionó al Gobierno mexicano para sumarse a dicha política.

En los últimos años esta política ha cambiado y en muchos lugares se han legalizado las llamadas “drogas suaves”; en nuestro país, donde estamos viviendo una crisis de seguridad por el comercio de las drogas, es una medida que puede ayudar a bajar los niveles de violencia.

En este sentido, recientemente se aprobó en la Cámara de Diputados la creación de la Ley Federal para la Regulación del Cannabis, se modificó la Ley General de Salud y el Código Penal Federal, regresando al Senado para su aprobación definitiva. Las reformas aprobadas regulan el cultivo, distribución y consumo del cannabis, para ello se elimina el Instituto Mexicano para la Regulación y Control del Cannabis, y sus funciones serán transferidas a la Comisión Nacional contra las Adicciones, que se encargará de otorgar las licencias y permisos.

En México, el consumo del cannabis está rodeado de prejuicios y estigmas morales. En su historia reciente se liga a la pobreza y a la delincuencia, nos han educado con el discurso de que una persona que fuma marihuana es un delincuente, una persona peligrosa, un individuo en trance que no es consciente de lo que hace, por lo que romper ese prejuicio llevará muchos años. Precisamente, estos prejuicios quedaron demostrados con los argumentos absurdos de muchos legisladores durante su discusión.

Las reformas aprobadas autorizan su consumo a mayores de edad, prohibido en lugares cien por ciento libres de humo de tabaco, así como en todo tipo de escuelas y universidades. Quedaría la duda si en los centros de trabajo se podrá consumir, lo cual puede generar nuevas discusiones.

Con las nuevas disposiciones se permite poseer y transportar hasta 28 gramos de marihuana, una persona puede cultivar máximo ocho plantas en su casa, además que se pueden formar asociaciones, sin fines de lucro, en las cuales cada socio podría tener hasta cuatro plantas y un máximo de 50 por asociación.

Desde luego que la ley tiene grandes deficiencias, pero es un gran avance haber logrado la regulación del cannabis.abrá que esperar a ver cómo funcionan las nuevas disposiciones y sobre la marcha hacer los ajustes necesarios; no se puede negar una realidad de tal magnitud, sólo falta educar mejor para concientizar las implicaciones de su consumo.