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Arturo Damm Arnal

20.1% y menos 25.2%

PESOS Y CONTRAPESOS

Arturo Damm Arnal
Arturo Damm Arnal
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Si tuviera que elegir un solo indicador para responder la pregunta cómo va la economía, ese sería la Inversión Fija Bruta, IFB, que se realiza en instalaciones, maquinaria y equipo y que, por proporcionar la infraestructura física para poder llevar a cabo la producción, es parte esencial de la Inversión Directa, ID, que produce bienes y servicios, con los que satisfacemos nuestras necesidades; crea empleos (para producir alguien debe trabajar) y genera ingresos (a quien trabaja se le paga). Todo esto (producción, empleos, ingresos) depende de la ID, de la cual es parte fundamental la IFB.

Como era de esperarse, primero por el Efecto 4T (la desconfianza generada entre los empresarios por malas decisiones de política económica) y luego por el Efecto Covid (la jornada de sana distancia y el cierre parcial de la economía), la IFB registró contracciones muy fuertes.

En términos anuales (comparando cada mes con el mismo mes del año anterior), a junio pasado, último mes para el que tenemos información, sumamos 17 meses consecutivos con crecimiento negativo de la IFB. La mayor caída se tuvo en mayo, 38.4 por ciento. En junio, ya con la reapertura de la economía en marcha, la caída fue de “solamente” 25.2 por ciento. El reto es que en los próximos meses el decrecimiento sea cada vez menor.

En términos mensuales (comparando cada mes con el mes anterior), en junio pasado, después de cuatro meses consecutivos de crecimiento negativo, la mayor caída fue la de abril, 29.9 por ciento, en junio la IFB creció 20.1 por ciento, sí: 20.1 por ciento, consecuencia del efecto rebote. Después de tantos meses de resultados pésimos no resulta difícil, de pronto, obtener excelentes resultados, como fueron los de junio, mismos que no se mantendrán. Si se mantiene el crecimiento, aunque sea a tasas mucho menores, iremos de gane.

Para darnos una idea de la magnitud de la recesión: el nivel de IFB de junio fue igual al de julio de 2004. Esta es la magnitud del retroceso.

En materia de IFB, y por lo tanto de ID, de la que dependen la producción de bienes y servicios, la creación de empleos y la generación de ingresos, la secuencia lógica de los retos inmediatos es: (i) que, en términos mensuales, se recupere el crecimiento, lo cual ya se logró en junio; (ii) que, en términos mensuales, se mantenga el crecimiento, lo cual está por verse; (iii) que, en términos anuales, el decrecimiento sea menor, lo cual ya se consiguió en junio; (iv) que, en términos anuales, el decrecimiento se convierta en crecimiento, lo cual está por verse.

En junio, en términos mensuales, tocamos fondo: dejamos de hundirnos y comenzamos a nadar hacia la superficie (la IFB creció 20.1 por ciento). En términos anuales seguimos hundiéndonos, pero a una tasa menor (38.4 por ciento en mayo y 21.8 en junio).