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Arturo Damm Arnal

Liberalismo, principio ético

PESOS Y CONTRAPESOS

Arturo Damm Arnal
Arturo Damm Arnal 
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Arturo Damm Arnal

Izquierda y derecha son ideologías políticas, ideas preconcebidas de cómo debe organizarse la sociedad y de cómo deben comportarse las personas para lograr ese tipo de organización, personas a quienes, de no comportarse voluntariamente de tal manera, habrá que obligarlas. Para la izquierda y la derecha, antes que la libertad, está la idea preconciba de la organización social, del comportamiento esperado de las personas, mismas que, o asumen ese comportamiento voluntariamente, o serán obligadas a asumirlo.

Izquierda y derecha, ideas preconcebidas de cómo debe organizarse la sociedad, y de cómo deben comportarse las personas, son proyectos de nación a los cuales, voluntaria o involuntariamente, hay que sumarse, no por el bien individual, sino por el social, al que debe someterse el individual, proyectos de nación que amenazan a la libertad, desde el comunismo (izquierda), hasta el fascismo (derecha), caras de la misma moneda (la colectivista).

No necesitamos un proyecto de nación, sino una nación en la cual cada quien, respetando los derechos de los demás, y sin ninguna ayuda del gobierno, pueda intentar sacar adelante, en pleno ejercicio de su libertad, y en pleno uso de sus propiedades, sus proyectos personales.

Lo anterior quiere decir que el único proyecto de nación aceptable, en el sentido de que todos, voluntaria o involuntariamente, deben asumirlo, es el de respetar los proyectos personales de cada ciudadano, lo cual implica respetar el ejercicio de la libertad individual y el uso de la propiedad privada, lo cual me lleva a considerar al liberalismo como la opción a la izquierda y a la derecha, a las ideologías políticas, a las ideas preconcebidas, a las imposiciones arbitrarias.

El liberalismo no es una ideología, una idea preconcebida de cómo debe organizarse la sociedad y de cómo deben comportarse las personas. El liberalismo es un principio ético para guiar la conducta humana: “Respetando los derechos de los demás, y asumiendo el riesgo y la responsabilidad, haz lo que quieras”, riesgo y responsabilidad que son las dos erres inseparables de la libertad, lo cual implica que, respetando los proyectos de los demás, cada uno pueda intentar sacar adelante sus proyectos, tal y como debe ser en una sociedad de personas libres.

El liberalismo, que no es una ideología política, sino un principio ético, no es de izquierda, derecha o centro, derecha, centro o izquierda que implica, en mayor o menor grado, pero siempre en alguno, una idea preconcebida de cómo deben vivir las personas, a quienes, de no querer vivir así, habrá que obligarlas, tal y como sucede, en mayor o menor medida, pero siempre en alguna, con cualquier sistema político, que lejos se encuentran del liberalismo.