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Arturo Vieyra

En busca de las “Ganancias razonables”

BRÚJULA ECONÓMICA

Arturo Vieyra Fernández
Arturo Vieyra
Por:
  • Arturo Vieyra

A menudo hemos escuchado en el discurso oficial el término de “Ganancias razonables” para referirse a la retribución que reciben o debieran recibir los empresarios por la inversión que realizan en las diversas esferas de la producción de bienes y servicios. Sin embargo, el significado del término “razonable” no parece ser explícito cuando se hace referencia a él, más bien, parece tener sólo una connotación ética más que un sentido económico.

La determinación de la “ganancia” tiene que ver con múltiples factores que, si bien son principalmente económicos, también involucra elementos clave de carácter social e institucional. Asimismo, a menudo cuando se habla de ganancias razonables se hace la crítica a las ganancias excesivas por encima de lo que “debe ser”; empero, a la luz de la situación preponderante en México, donde la mayor parte de los empresarios son micro y pequeños, en muchos casos los beneficios de la inversión están por debajo de la norma.

En una economía de mercado como la mexicana, donde tres cuartas partes de las actividades económicas realizadas por el sector privado, el principal determinante de la ganancia empresarial debe ser la competencia económica, es decir, regida por las leyes de la oferta y la demanda y los niveles de riesgo de mercado asociados a cada actividad. Para ello, evitar la formación de monopolios u oligopolios a través de instituciones competentes es una labor fundamental del Estado.

Otro aspecto, que al parecer ha sido la estrategia principal de la actual administración para combatir las excesivas ganancias, es su lucha contra la corrupción. Es bien sabido que en México ha prevalecido lo que se denomina en inglés el Crony Capitalism o capitalismo de cuates, que buscaba el éxito de los negocios al amparo del poder político. Los esfuerzos gubernamentales por combatir este lastre han sido claros, pero los resultados definitivos están todavía por verse.

Otro elemento de vital importancia que distorsiona la retribución al capital es la inseguridad. A la fecha son muchos, miles de empresarios —micro y pequeños especialmente— que viven sujetos al dominio de la extorsión, por poner un ejemplo. Es un hecho latente que no sólo merma la ganancia vía mayores costos, sino que también inhibe la iniciativa empresarial.

Un aspecto en el que sí se ha logrado tener éxito para una justa retribución al capital —y también al trabajo— está en el fortalecer la estabilidad macroeconómica. El mantener la inflación a raya es un factor fundamental para el exitoso cálculo económico de las empresas y su buen funcionamiento.

Finalmente, pero no menos importante, está la informalidad, la desigual competencia a la que somete este fenómeno a muchos empresarios del sector formal de todos tamaños es realmente enorme y alarmante, la diferencia en los costos (impuestos, seguridad social, etc.) entre la formalidad y la informalidad no es razonable y mucho menos aceptable.

En consecuencia, alcanzar “ganancias razonables” depende fundamentalmente del fortalecimiento de un Estado de derecho que garantice condiciones propicias para la inversión. Es menester entender que hay muchos empresarios en nuestro país —la mayoría medianos y pequeños— dispuestos a arriesgar su capital y fortalecer así el empleo y el crecimiento económico.