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Arturo Vieyra

Remesas: un bálsamo en medio de la tormenta

BRÚJULA ECONÓMICA

Arturo Vieyra Fernández
Arturo Vieyra
Por:

Persistente ha sido el optimismo provocado por los datos de remesas desde la segunda mitad del año pasado que, para diciembre, de nueva cuenta sorprendieron a los analistas. Las remesas familiares medidas en dólares ascendieron a 3.66 mil millones de dólares (mmdd), lo que significó un significativo aumento de 17.4% respecto al mismo mes del año anterior. Este incremento corrobora un continuo proceso de aceleración de los flujos provenientes de remesas.

Para el cierre del 2020, las remesas acumularon la cifra récord de 40.6 mmdd, lo que significó un avance de 11.4% respecto al año anterior. Para tener una idea de la magnitud de esta cifra considere que las divisas captadas por remesas durante el año pasado son equivalentes a la suma de todas las exportaciones de petróleo crudo (14.6 mmdd), más las de productos agropecuarios (18.7 mmdd) y los mineros (7.4 mmdd), lo que representa casi la décima parte de todo lo que exportamos el año pasado y 1.2 veces lo que obtuvimos por concepto de superávit comercial.

Más importante aún es el hecho de que medidas en pesos reales (ajustados por la inflación nacional) el monto de remesas se incrementó 18.9% en diciembre, la depreciación cambiaria apoyó con casi una tercera parte al influjo de remesas en pesos. Este impulso cambiario fue importante en el segundo y tercer trimestre del año cuando el peso se vio muy debilitado frente al dólar, pero fue diluyéndose hacia el segundo semestre.

Más bien, el impulso o motor principal al mayor flujo de remesas provino de la reactivación económica en Estados Unidos. Dos canales muy importantes se distinguen. En primer lugar, es muy probable que los complementos del gobierno norteamericano al ingreso de la población para mitigar los efectos adversos de la pandemia sobre el mercado laboral hayan permeado en la población hispana. Ello puede corroborarse parcialmente por el hecho de que la remesa promedio recibida pasó de 326 dólares en 2019 a 339 dólares en 2020, es decir un incremento de 4.0%.

Un segundo elemento, pero no menos importante, se refiere a la recuperación del empleo en la población hispana y latina. En este sentido, si bien en diciembre la tasa de desempleo se incrementó respecto a noviembre por efecto del recrudecimiento de la pandemia, ha descendido drásticamente desde un nivel de 18.5% en abril hasta 9.2% en diciembre. En general, el rápido proceso de recuperación de la economía de Estados Unidos ha sido un elemento muy importante para el mayor influjo de remesas a México.

El beneficio de una mayor cantidad de recursos por remesas se refleja principalmente en un impulso significativo al consumo privado, ya que tiene un peso de alrededor del 5.5% y un impacto directo sobre 10 millones de familias en México. En términos macroeconómicos, las remesas apoyaron con casi un punto porcentual al crecimiento económico, a la vez que apoyan una mayor fortaleza de la paridad cambiaria. Por fortuna, es muy probable que el buen desempeño visto el año pasado persista en el 2021.