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Bibiana Belsasso

El agandalle legislativo

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
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Nuevamente en la Cámara de Diputados se está llevando a cabo el proceso para elegir a quien presidirá la Mesa Directiva para el tercer y último año de esta Legislatura.

Desde que inició esta Legislatura ha sido difícil respetar el acuerdo para que la Mesa Directiva sea rotatoria; se repite la historia de hace un año, cuando después de mucha controversia, Porfirio Muñoz Ledo, cumpliendo el acuerdo parlamentario y con muchos de sus compañeros en contra, dejó su lugar a la panista Laura Rojas como presidenta. Por supuesto, los escándalos en la Cámara baja estuvieron presentes.

El 5 de septiembre de 2018, los coordinadores de los grupos parlamentarios de todos los partidos políticos representados en la Cámara de Diputados firmaron un acuerdo fundacional para que la presidencia de la Mesa Directiva fuera rotativa.

Ese día se ratificó la designación de Mario Delgado para presidir la Junta de Coordinación Política durante esta Legislatura, y se destacó el acuerdo para que la Mesa Directiva fuera rotativa conforme a lo establecido en la Ley Orgánica, en su artículo 19, relacionado con el orden decreciente de los grupos parlamentarios. Pero, además, en la ley está estipulado que las fuerzas en la Cámara se medirían por el número de diputados en la elección.

Así, la Presidencia de la Mesa Directiva sería ocupada el primer año por la fuerza mayor, que fue Morena; el segundo le tocó al PAN, y este año le tocaría a la tercera fuerza, que, de acuerdo con esa fecha, le corresponde al PRI.

Pero el PT quiso agandallar y se confrontó con el PRI para determinar quién era la tercera fuerza política, y así alcanzar la presidencia de la Cámara, y se desató toda una guerra legislativa de vergüenza. La discusión y polémica fue ocasionada por el PT, en especial por su vicepresidente, Gerardo Fernández Noroña.

Para intentar arrebatarle al PRI su posición como tercera fuerza, el coordinador de los diputados del PT, Reginaldo Sandoval, anunció que se incorporaban cuatro legisladores a su bancada. Se trataba de los diputados independientes Mauricio Toledo y Héctor Serrano, así como el morenista Manuel López Castillo y José Ángel Pérez, de Encuentro Social.

Con esta adhesión, el PT se convertía en la tercera fuerza política con 47 diputados, uno más que el PRI, que reclamaba su derecho de presidir la Mesa Directiva, tal y como se acordó al inicio de la 64 Legislatura.

Sin embargo, el legislador sonorense Manuel López Castillo regresó a la bancada de Morena para que el partido recuperara la mayoría, con 251 legisladores, lo que le permitió conservar la presidencia de la Jucopo.

Fue así como se registró un empate entre el PRI y el PT con 46 legisladores cada uno; pero la adhesión del diputado Mauricio Toledo al PT ocasionó nuevamente conflictos internos.

El presidente nacional interino de Morena, Alfonso Ramírez Cuellar, recriminó el movimiento: “Compañeros del PT, es tanta la desesperación por tener la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados que han incorporado a sus filas al porro Mauricio El Tomate Toledo, uno de los peores enemigos de la 4T”.

El senador Martí Batres también cuestionó la adhesión de Toledo: “Grave error de los compañeros del PT y Gerardo Fernández Noroña reclutar a quien mandó insultar, agredir y golpear a Claudia Sheinbaum en 2018".

A toda costa

En la votación del lunes en San Lázaro, el PRI no logró la mayoría, por lo que Fernández Noroña (al micrófono) y el PT aún tienen posibilidad de conseguir la Mesa Directiva el próximo sábado.Foto: Eduardo Cabrera, La Razón

Y el propio Fernández Noroña, quien aspiraba a convertirse en presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, reprochó que, al inicio de la 64 Legislatura, en 2018, el PT cedió legisladores a Morena para que consiguiera la mayoría absoluta: "El PT le pasó diputados a Morena para que Mario Delgado tuviera la Junta de Coordinación Política tres años; el PT se fue a la cuarta fuerza y quedó fuera de las vicepresidencias".

Es por eso que Noroña demandó a Delgado asumir la responsabilidad en el proceso para evitar una crisis política, y aunque dijo que no era momento de atacar a compañeros del mismo movimiento, lo acusó de ser un hombre de inconsistencias.

Mario Delgado está jugando sus cartas y busca la presidencia de Morena, así que se ha querido involucrar del todo en este proceso, pero si salió en defensa de Noroña al asegurar que no había que temer si resultaba presidente de la Cámara de Diputados, pues estaba seguro de que sería respetuoso e institucional: “Noroña sabe asumir cuando le toca un papel de oposición y cómo le tocaría jugar un papel institucional como presidente de la Cámara. Si él es electo, pues no representaría a un partido, nos representaría a todos; yo creo que lo haría muy bien, de manera muy respetuosa, por la experiencia que tiene, por el compromiso que tiene también con la Cuarta Transformación”.

Además, propuso que se pudiera dividir la presidencia, seis meses para el PRI y seis para el PT. Sugerencias que, desde luego, el PRI rechazó, porque no hay duda de que le corresponde la Presidencia de la Mesa Directiva.

Ante todo esto, el coordinador priista, René Juárez, anunció el domingo que diputados de otros grupos se sumarían para mantenerse como tercera fuerza y estar en condiciones de reclamar la presidencia de la Mesa Directiva.

Y después de semanas de acusaciones, reproches, advertencias, deslindes y pase de legisladores, el PRI no alcanzó los votos necesarios para asumir la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Con 278 votos a favor, 64 abstenciones y 112 en contra, el partido tricolor no logró la mayoría calificada para aprobar la planilla que estuvo encabezada por la priista Dulce María Sauri, mientras que las vicepresidencias serían para Dolores Padierna, de Morena; Xavier Azuara, del PAN, y Sara Rocha, del PRI. Planilla que, por cierto, fue impulsada por la Junta de Coordinación Política, la Jucopo.

Lo cierto es que este episodio fue sólo un capítulo más de la pelea para presidir la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, y que tendremos que esperar hasta el próximo 5 de septiembre, para conocer el desenlace.

¿Pero qué pasa si no se logra conformar la Mesa Directiva? No hay ley que lo especifique, pero es gravísimo, un escenario extraño pero que se pudiera dar, por ejemplo, ahora que se tiene que aprobar el paquete económico, que es deuda, impuestos y gasto; si no se aprueba, no hay dinero para operar el Gobierno federal.

Si no se ponen de acuerdo el 5 de septiembre, quién presidirá la Cámara, y pasa para días después, no faltara quien busque ampararse para no pagar impuestos diciendo que éstos fueron aprobados por un cuerpo legislativo constituido ilegalmente.

Otro escenario: se podría impugnar la emisión de deuda que tenga el país a lo largo del 2021.

Ya basta de pleitos ridículos por el poder, que violentan la ley y ponen en riesgo el funcionamiento del país.