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Bibiana Belsasso

A un año del atentado

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
Bibiana BelsassoLa Razón de México
Por:
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Se está cumpliendo un año del atentado en contra de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Ciudadana. Un año del ataque en pleno Paseo de la Reforma, en la zona más vigilada y supuestamente segura de la Ciudad de México, justo donde están las embajadas más importantes.

Aún no hay sentencias

el secretario de Seguridad Ciudadana, durante la inaguración de un gimnasio de box de la corporación, el viernes pasado, días después de ser sometido a una operación relativa al ataque armado que sufrió en junio de 2020 y por el que han sido detenidas 25 personas.Foto: Cuartoscuro

Un atentado realizado por el Cártel Jalisco Nueva Generación intentando desafiar a las autoridades, para ver hasta donde podían llegar. Y ése es el tema central de por qué hemos visto tanta violencia y asesinatos en estos últimos días.

Los grupos criminales están viendo cómo reacciona el Estado, por lo pronto cada vez ejercen mayor violencia.

Hace un año, García Harfuch recibió tres impactos de bala en rodilla, brazo y hombro, de inmediato fue llevado al hospital, él se salvó, pero dos de sus escoltas a quien él se refiere como amigos, perdieron la vida.

Hace unos días, el secretario de Seguridad fue operado para removerle algunas esquirlas que seguían en su cuerpo.  Le quitaron algunos restos de bala del brazo, aunque otras no pudieron ser retiradas.

García Harfuch se salvó de milagro y se mantiene al frente de la dependencia capitalina.

Mientras, la investigación avanza lento, para empezar, llama la atención que el caso lo lleva la Fiscalía de la Ciudad de México y no la Fiscalía General de Republica.  Lo único que ha hecho la FGR, es que, en septiembre del 2020, inició una indagatoria por el delito de portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército y lo que resulte, derivado de una carpeta de investigación que le envió la fiscalía capitalina.

La expansión e impunidad con la que operan los cárteles del narcotráfico en México no podrían entenderse sin el poder de fuego con el que cuentan. Y es que hubo armas hasta tipo Barret que es una poderosa arma militar, con la que se han derribado helicópteros y que traspasa blindajes. Entre el armamento que portaban los agresores había al menos cinco rifles Barret, calibre 50; una lanzagranadas; siete granadas de fragmentación; 35 armas largas; ocho pistolas; 96 cargadores con más de 2 mil 800 cartuchos y 51 bombas molotov; además de un inhibidor de señales de radio.

Hoy los grupos criminales están cada día más y mejor armados.

Hasta el momento han sido vinculados a proceso 25 presuntos involucrados, entre ellos Juan Miguel Torres Linares, alias El Vaca, quien es señalado como autor material.

Es el hombre que reclutó a los sicarios con la promesa de pagarles dos millones de pesos por el magnicidio, pero sólo entregó menos de 10 mil pesos a cada uno, así lo relató El Vaca en su audiencia.

Sin embargo, no le han fincado cargos por tentativa de homicidio ni homicidio calificado, sólo por delitos contra la salud; él sigue recluido en el penal del Altiplano, Estado de México.

Como parte de las indagatorias, a principios de este mes cuatro sospechosos fueron aprehendidos, los cuales son parte de los 25 en prisión sin una sentencia.

El 4 de junio de este año, García Harfuch, junto con Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), dijo que continúan las investigaciones y que todavía faltan por detener a más involucrados. Y el titular de la UIF informó que han sido bloqueadas 85 cuentas bancarias de personas relacionadas con el atentado, aunque no precisó el monto.

Algunas investigaciones señalan que el grupo que trató de matarlo invirtió poco más de 20 millones de pesos en el atentado.

Fueron menos de cinco minutos los que duró la agresión, pero la camioneta blindada en la que viajaba quedó completamente destruida.

Horas después de su atentado, García Harfuch envió un mensaje a sus atacantes: “Nuestra Nación tiene que continuar haciéndole frente a la cobarde delincuencia organizada. Continuaremos trabajando”.

Días después, las mismas autoridades capitalinas revelaron que tenían conocimiento que el secretario de Seguridad había recibido amenazas y que la fiscalía capitalina investiga si hubo filtraciones de las actividades de Harfuch, previo al ataque, pues de acuerdo a las indagatorias, los sicarios tenían conocimiento de las posibles rutas por donde transitaría el funcionario.

Los primeros detenidos fueron 12 personas que provenían de los estados de Jalisco, Guerrero, Nayarit, Chihuahua, Michoacán y un colombiano. Fueron detenidos cerca del lugar y otros mientras se daban a la fuga cambiándose de ropa, pero fueron captados por cámaras de videovigilancia.

Los vincularon a proceso por delitos de homicidio calificado, homicidio calificado en grado de tentativa y portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército.

Otros dos fueron detenidos mientras escapaban sobre una carretera de Atlacomulco, Estado de México. Se presume que habrían realizado labores de seguimiento para verificar el trayecto y actividades del secretario.

Mientras que en la alcaldía Tláhuac, tras un cateo en la colonia Santa Catarina, se detuvo a cinco personas más, entre ellas a quien dirigió el ataque, El Vaca, en ese momento dijo llamarse José Armando Briseño de los Santos. Luego se reveló que se trataba de un jefe de sicarios del CJNG en Tonalá.

En abril pasado, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos relacionó a dos integrantes del CJNG con el ataque contra García Harfuch y con el asesinato del exgoberndor de Jalisco, Aristóteles Sandoval.

Se trata de Carlos Andrés Rivera Varela, alias La Firma, de nacionalidad colombiano-mexicana; y Francisco Javier Gudiño Haro, alias La Gallina, quien lidera un grupo en Puerto Vallarta dedicado a dar asistencia financiera y tecnológica al cártel de El Mencho.

Continúa la investigación, pero todavía no hay sentencia para ninguno de los que participaron en este atentado y faltan muchos de los que participaron en este crimen por detener.

*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.