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Bibiana Belsasso

El Cártel del Mar

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
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La imagen fue conmovedora y le valió no pocas críticas al Presidente López Obrador. Durante su gira del fin de semana pasado por Baja California, una mujer se paró frente a la camioneta que lo transportaba y demandó que su hijo, acusado de ser parte del llamado Cártel del Mar, fuera liberado porque era simplemente un pescador inocente detenido por las autoridades.

Como el Presidente no bajó la ventanilla para atender a esa mujer, se suscitaron las críticas y se comparó esa actitud con la que tuvo el primer mandatario con la mamá de El Chapo, cuando se bajó de su camioneta para saludarla, en una gira por Sinaloa.

María Carolina Peña es la madre de Sunshine Antonio Rodríguez Peña, uno de los supuestos líderes del Cártel del Mar, detenido el pasado 11 de noviembre en el puerto de San Felipe, Baja California. Junto con otros familiares, demandó la liberación de su hijo y de otros detenidos. No podemos saber si Rodríguez Peña es parte o no de esa organización criminal, pero lo que sí sabemos es que la misma existe y que no está conformada por simples pescadores de la comunidad de San Felipe.

Sabemos de la existencia del Cártel del Mar desde por lo menos 2018, cuando la revista Zeta de Tijuana publicó un extenso reportaje sobre su existencia y sus vínculos con otros grupos criminales y autoridades estatales y municipales. El Cártel del Mar se especializó en la pesca ilegal y el tráfico de especies marinas protegidas, sobre todo de la totoaba, una muy codiciada especie endémica de la región.

Rodríguez Peña fue detenido junto con otras seis personas con una orden de aprehensión de la Fiscalía General de la República (FGR). Están acusados de delincuencia organizada y tráfico de totoaba, una especie en peligro de extinción.

Entre los detenidos se encuentran también dirigentes de una de las cooperativas de pescadores de San Felipe. La investigación fue realizada por la FGR, en coordinación con el Centro Nacional de Inteligencia, la Unidad de Inteligencia Financiera y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, luego de reiteradas denuncias sobre las actividades de esta organización criminal. El operativo fue efectuado por la SEIDO y la Secretaría de Marina.

El principal mercado de la totoaba pescada ilegalmente es China, donde se consumen las vejigas natatorias del pez, al que se atribuyen propiedades afrodisíacas y medicinales. El kilo oscila entre los 572 y los dos mil 289 dólares estadounidenses. El precio de un kilo de buche de totoaba es más caro que un kilo de cocaína. Y así le llaman los traficantes, la cocaína del mar.

La pesca es depredadora. Se pesca ilegalmente la totoaba, se le quitan las vejigas y sus restos son arrojados al mar. Son miles de especímenes los que acaban cotidianamente de esta forma y la existencia ha disminuido su población en un 95 por ciento desde que, en 1942, comenzara a pescarse. En 1993, se decretó una veda total e indefinida de su pesca y captura. Sin embargo, según cifras de la Secretaría de Marina, sólo en los últimos años se incautaron más de 17 toneladas de vejigas de totoaba.

La pesca ilegal de totoaba amenaza también a otra especie en peligro de extinción, la vaquita marina, que suele quedar atrapada en las redes que se utilizan para atrapar al pez, donde se sofoca y muere ahogada. De la vaquita marina se cree que apenas quedan unas pocas decenas de ejemplares.

Quienes trafican con este espécimen no son simples pescadores, son mafias organizadas internacionalmente, con ramificaciones en México, Estados Unidos y China. Se cree que es el Cártel de Sinaloa el que está detrás de esta red de tráfico. Desde hace meses, autoridades federales proyectaron un operativo en San Felipe para capturar los objetivos prioritarios del tráfico de totoaba. Un extenso reportaje del semanario Zeta, publicado el 16 de noviembre pasado, explica que, por la complejidad geográfica, las detenciones debían ser certeras y rápidas para lograr salir de la comunidad lo antes posible, pues podrían quedar atrapados en un conflicto con residentes del puerto.

El operativo comenzó con la detención de Luis Aldaz Valenzuela, uno de los representantes de la red, el cual sostenía una estrecha relación con Sunshine Rodríguez Peña. Aldaz Valenzuela, cuenta Zeta, fue detenido en la Ciudad de México cuando realizaba gestiones para obtener permisos para la pesca deportiva de totoaba.

A raíz de esa detención, se dieron una serie de operativos en San Felipe, Mexicali y el Golfo de Santa Clara, donde se detuvo al resto de los involucrados, entre ellos el propio Rodríguez Peña, quien ya había sido aprehendido en 2017; sin embargo, recuperó su libertad días después porque no se pudo acreditar que efectivamente llevaba consigo la droga que le encontraron. Fue acusado también de delincuencia organizada, pero tampoco se pudo acreditar y fue dejado en libertad. Ahora, junto con Rodríguez Peña, fue detenido Gastón Eduardo Parra, apodado La Yegua, y considerado el jefe del cártel.

La imagen de la madre de Rodríguez Peña y otros familiares frente a la camioneta del Presidente es, sin duda, impactante. Pero también lo son los crímenes de estos presuntos delincuentes. Es la justicia la que debe hacer su trabajo.