Miércoles 25.11.2020 - 10:22

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Bibiana Belsasso

El caso del general

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
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Era jueves 15 de octubre, hace poco más de un mes, el general Salvador Cienfuegos, exsecretario de la Defensa Nacional, era detenido, esposado y tratado como el peor delincuente al llegar a Los Ángeles, en Estados Unidos. Era su cumpleaños, y después de más de medio siglo en las Fuerzas Armadas mexicanas, por fin había tenido tiempo para un viaje en familia. La aprehensión se dio incluso enfrente de sus nietos.

Faltaban poco menos de tres semanas para las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Las encuestas daban a Trump como perdedor. Y recordemos que uno de sus principales lemas ha sido la construcción de un muro para separar a México de esa nación.

Ahora sí que la detención del general Salvador Cienfuegos le caía como anillo al dedo, justo en época preelectoral.

El arresto del general se dio a petición de la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés), se dijo que se basaba en declaraciones de testigos protegidos y aseguraban tener llamadas interceptadas donde supuestamente el general estuvo en contacto con narcotraficantes. Si es verdad que la DEA tiene esas llamadas interceptadas, sin haber consultado al Gobierno de México, se estarían violando todos los acuerdos de colaboración.

Todo es muy raro, para empezar, ¿por qué el general estaría en contacto personalmente con los delincuentes?, ¿por qué unirse a un cártel que está prácticamente en extinción?

Mientras tanto, aquí en México, y apostando todo por Trump, las primeras reacciones sobre la detención fueron sumamente tibias. Y más aún después de que el embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau, aseguraba que había estado enterado de las investigaciones en contra de Cienfuegos, pero que no podía comentarlo, ni siquiera con su agregado militar aquí en nuestro país.

Fue cuando ya estaba detenido el general, que las autoridades estadounidenses le informaron a las mexicanas. Llama la atención, que, junto con el general, su familia también fue resguardada por autoridades estadounidenses por horas, violando claramente sus derechos humanos.

Al parecer, el general Cienfuegos fue detenido sobre la base del testimonio de un testigo protegido. La experiencia nos ha enseñado a desconfiar de estos testigos que reciben beneficios a cambio de testimonios que quiere el fiscal.

En las investigaciones se aseguraba que el general advirtió al H-2 de las investigaciones en curso que realizaba el gobierno de Estados Unidos en contra del cártel y del uso de testigos e informantes.

Las autoridades de la DEA dicen que siguieron durante años los pasos del H-2 e identificaron la protección que les daban las autoridades.

Por lo pronto, la juez Carol Amon, que revisó el caso de Cienfuegos, es la misma que el año pasado condenó a 20 años de prisión al exfiscal de Nayarit Édgar Veytia, por proteger a ese mismo cártel.

Es muy probable que el testigo en contra del general Cienfuegos sea el propio Veytia, porque él sí trabajó para el H-2.

Cambio de dirección

El pasado 16 de octubre, el exsecretario de la Defensa Nacional con Enrique Peña Nieto compareció ante una corte federal de Los Angeles, en EU, por diversos cargos de narcotráfico.Foto: AP

Pero todo cambió el día de ayer y se envió un comunicado conjunto entre el fiscal General de Estados Unidos, William P. Barr, y la Fiscalía General de la República en México, con Alejandro Gertz Manero al frente.

En éste se decía que Estados Unidos retiraba los cargos en contra de Cienfuegos para que sea juzgado en México. Días antes, en audiencia, el exsecretario de la Defensa Nacional se declaraba no culpable en la Corte de Nueva York.

Al poco tiempo de darse a conocer esta noticia, el canciller Marcelo Ebrard informó que luego de un acuerdo entre la Fiscalía General de la República y la Fiscalía de los Estados Unidos, ésta decidió pedir que se desestimen los cargos contra el general en aquel país y que sea juzgado aquí en México.

En efecto, Marcelo Ebrard viajó a Estados Unidos días después de la detención y seguramente fue cuando empezó a establecerse un acuerdo, pero antes de la detención el vecino país no informó nada a México e hizo investigaciones en territorio nacional.

No es verdad que Estados Unidos ha cooperado con México, le ha hecho algunos favores al actual Gobierno federal, pero nada más.

Habrá que ver cuáles son las pruebas que se le presentan a la Fiscalía General de la República, a ver qué se le acredita al general Cienfuegos, o si esta detención se dio como una estrategia electoral de Donald Trump, quien ya perdió su reelección en Estados Unidos.

Mientras tanto, no dude que el caso de Genaro García Luna tenga una salida similar. El actual fiscal de Trump se va y llegan los demócratas, quienes además, conocen bien el trabajo de García Luna.

Hay que recordar que Joe Biden, quien asume a mediados de enero la silla presidencial en aquel país, fue el vicepresidente de Barack Obama, encargado de la relación con América Latina, conoce bien nuestro país, y seguramente no se va a prestar a situaciones como estas detenciones que hizo Trump, apoyado por su fiscal William Barr.

La política y la vida son una rueda de la fortuna.