Miércoles 21.10.2020 - 07:24

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Bibiana Belsasso

La guerra por el agua

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
Bibiana Belsasso
Por:

Uno de los grandes desafíos del actual Gobierno es resolver el conflicto que hay en la presa La Boquilla, en Chihuahua; de no hacerse, podría generar desabasto de agua en varios estados de la república y un conflicto serio con Estados Unidos.

Y es que nadie le dio importancia a este problema hasta que las cosas estallaron y hubo muertos.

Tuvieron que pasar varios meses para que el Gobierno federal se sentara a discutir el problema del agua con los afectados.

Fue hasta el pasado lunes cuando la secretaria de Gobernación se reunió por más de tres horas con alcaldes de Chihuahua para pactar una mesa de trabajo permanente y así lograr acuerdos relativos al cumplimiento del Tratado Internacional de Aguas de 1944.

Renegociar el tratado con Estados Unidos sería darnos un balazo en el pie. De cada cuatro litros de agua que hay en los ríos que comparten ambas naciones, nuestro vecino del norte se queda con un litro y México con tres.

Este tratado, celebrado entre México y Estados Unidos, regula el uso y aprovechamiento de los ríos Tijuana, Bravo y Colorado, desde el Océano Pacífico hasta el Golfo de México.

Pero México no puede incurrir en adeudos por dos quinquenios consecutivos, y es que en 2015 nuestro país cerró con un déficit de 324.7 mm3. Estados Unidos sí es obligado a pagar cada año su cuota.

El adeudo de México fue cubierto en el primer año del ciclo actual, el ciclo 35, que concluye el 24 de octubre de 2020, pero debido a esa razón, no podrá cerrar este ciclo con adeudos.

El conflicto por la extracción de agua de las presas en Chihuahua comenzó en diciembre de 2019, cuando la Comisión Nacional del Agua (Conagua) pidió al estado mil 100 millones de metros cúbicos de agua de las presas La Boquilla, Las Vírgenes y El Granero para cumplir con el Tratado de 1944.

Desde inicios de 2020 inició la extracción de agua, pero también desde entonces los productores agrícolas de la región centro-sur de Chihuahua llevaron a cabo movilizaciones e intentos de diálogo con el Gobierno federal para frenar la extracción, pero no tuvieron éxito.

Mucho se ha hablado de la deuda con Estados Unidos, pero el problema por el abasto del agua en el norte del país es muy serio, ya que no sólo hay compromisos con la Unión Americana, también los hay con otros estados mexicanos, como Tamaulipas.

Y es que, ante las discrepancias por las atribuciones del Gobierno federal en el cumplimiento del tratado, Tamaulipas tuvo que recurrir a la SCJN.

Problema mayor

Cientos de productores de Chihuahua tomaron la presa La Boquilla, en Delicias, el 10 de septiembre, para evitar que el Gobierno federal entregue agua a EU como parte del tratado de 1944.Foto: Especial

En esa ocasión se pidió “equidad e igualdad” para cumplir con el Tratado, ya que consideraban que había suficiente agua para pagar a Estados Unidos y que también bajara una parte de esa agua al estado.

Tres semanas después, la Conagua incrementó la extracción de la presa La Boquilla con dos objetivos: cumplir el compromiso de México respecto al Tratado de 1944 y para garantizar el suministro de agua para el uso público urbano de las ciudades fronterizas.

Según la Conagua, la acción fue informada previamente, tanto a los gobernadores de los estados como a los usuarios, y que se había logrado buen entendimiento y acuerdos en favor de la estrategia planteada desde diciembre de 2019. Los agricultores aseguran que no fue así y que nadie los tomó en cuenta.

Por eso se realizaron una serie de protestas en las que quemaron dos vehículos de la Conagua. Denunciaron que la decisión fue de manera unilateral, ya que existía un acuerdo con los agricultores de otros distritos.

Los productores agrícolas reprocharon que Conagua comprometió el líquido con agricultores de Tamaulipas, cuando el agua que existe en la contenedora apenas alcanza para cubrir el ciclo agrícola 2020.

Tras las protestas de la región, el 26 de marzo la Comisión Nacional del Agua decidió suspender la extracción del líquido.

Pero la crisis no paró ahí, y el domingo 19 de junio elementos de la Guardia Nacional lanzaron balas de goma y gases lacrimógenos a pobladores de los municipios de Rosales y Delicias, Chihuahua.

Fue entonces que un grupo de agricultores se trasladó a Ciudad de México para ofrecer una conferencia de prensa en la que acusaron a la Conagua de opacidad por no proporcionar información clara respecto al volumen de líquido que se estaba entregando a Estados Unidos.

Lo que pedían era cumplir hasta octubre con la cantidad de agua entregada, como lo estipula el tratado, y así retardar la extracción en las presas de la zona, que, dijeron, son la columna vertebral de la agricultura en ese estado del norte.

Son miles de familias las que viven de esas cosechas.

Lo cierto es que el Presidente López Obrador no ha ocultado su preocupación por las posibles consecuencias de no cumplir con el acuerdo. "Es muy delicado que en estos 45 días de campaña (electoral en EU) se vaya a utilizar que no estamos cumpliendo con el tratado y se tomen medidas unilaterales que afecten a México".

Lo que el Gobierno federal quiere evitar es que Estados Unidos imponga sanciones.

Los agricultores de la zona no quieren ceder el agua, pero durante mucho tiempo estuvieron buscando negociar con autoridades, hoy esas autoridades tendrían que llegar a un acuerdo.

Algunas ideas: Se podría ahorrar agua. Con la cantidad que se desperdicia, si se pudiera invertir, por ejemplo, en riego de goteo, sería muy benéfico para los cultivos y no se desperdiciaría.

También se podría dar algún tipo de subsidio para las cosechas que no alcancen a cubrir sus necesidades de agua en su totalidad, mientras se paga a Estados Unidos el adeudo y se implementan nuevas técnicas de riego.

Es un tema profundo que se tiene que resolver, los agricultores están dispuestos a llegar a acuerdos. ¿A qué acuerdos podrán llegar las autoridades?