Miércoles 2.12.2020 - 05:41

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Bibiana Belsasso

La jueza de Trump

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
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Por:

Donald Trump se salió con la suya y finalmente el pasado lunes, los republicanos en el Senado de Estados Unidos confirmaron a Amy Coney Barrett ante la Corte Suprema.

Barrett, de 48 años, se convierte en la quinta mujer en sentarse en el máximo tribunal. Con esta decisión, Trump habrá colocado a tres jueces conservadores en la corte, aunque en circunstancias muy polémicas. Antes del nombramiento de Barrett fueron los de los jueces Neil Gorsuch en 2017 y Brett Kavanaugh en 2018.

Esto a pesar de los esfuerzos demócratas por bloquear a la nominada por Trump, y es que insistían en que fuera el ganador de las elecciones presidenciales, quien nombrara al sucesor de la vacante que dejó la difunta jueza Ruth Bader Ginsburg.

Para Trump esta posición es de suma importancia. Deja prácticamente los equilibrios de la Suprema Corte de Justica de la Nación de Estados Unidos volcados en cierta medida para los conservadores, que lo pueden llegar a beneficiar aun si pierde la Presidencia de la República en las próximas elecciones, lo cual es bastante factible.

Por eso, Trump movió todo lo que pudo con tal de que quedara una “jueza amiga”.

En 2016, los republicanos se negaron a aceptar la nominación de Barack Obama del juez Merrick Garland para reemplazar al fallecido juez Antonin Scalia. En ese momento quedaban 237 días para las elecciones y los republicanos argumentaron que, dada la cercanía con los comicios, ese proceso le correspondía al presidente electo, no a Obama.

Así sentaron un precedente; sin embargo, ahora, cuando quedaban menos días para las elecciones presidenciales, rompieron con ese discurso.

La confirmación en el Senado de Barrett consolida el dominio de la derecha en la corte durante los próximos años, pero, además, es muy importante para los planes de Trump de cara a las elecciones presidenciales de la próxima semana, ya que, con esta elección, los conservadores afianzaron una mayoría de seis de los nueve magistrados.

Hay que recordar que Trump ha insistido en varias ocasiones en que se estaría fraguando un fraude electoral y que, si pierde, impugnará el resultado ante el Supremo; argumento que en realidad refleja su desesperación por ir tan abajo en las encuestas frente al demócrata Joe Biden. Ante este escenario habrá que ver cómo trabaja Amy Coney Barrett.

Además, la confirmación de Amy deja una mayoría conservadora en la Corte Suprema de cara al análisis de temas sensibles, como el derecho al aborto, el derecho de los homosexuales a casarse y la legalidad de la reforma del sistema de salud propuesta bajo la administración de Barack Obama que, por cierto, está programada para el 10 de noviembre.

Lo cierto es que la agenda conservadora y religiosa de Barrett podría marcar el final para los derechos que se han conseguido en el país en las últimas cinco décadas.

Mirada de orgullo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump y la jueza Amy Coney Barrett salen al balcón de la Casa Blanca después que el juez Clarence Thomas le tomó el juramento constitucional como jueza de la Corte Suprema, el pasado 26 de octubre.Foto: AP

Otra de las amenazas que especialistas identifican con la agenda conservadora de Barrett es la continuación del proyecto político del Partido Republicano, que ha mejorado desproporcionadamente las condiciones para que los votantes blancos tengan más influencia en las elecciones, con ayuda del máximo tribunal y las cortes estatales.

Un ejemplo de esto es lo ocurrido en la Corte Federal de Texas, donde Trump también puso varios jueces federales, lo que permitió que los condados designaran un solo punto de entrega por condado para las boletas de voto ausente, es decir, las del voto por correo.

Con esto, los ciudadanos tendrán dificultades para votar debido a los largos traslados; además, se saturará una oficina y habrá una mayor concentración de gente, lo que aumenta el riesgo de contagio de Covid-19.

En otros estados un elector puede llevar su papeleta a la iglesia o al ayuntamiento local para entregar su voto. Estas medidas afectan a los condados en donde los demócratas tienen más fuerza.

Otro caso es el de Florida, donde la Corte del estado impide el voto de exconvictos que ya pagaron su condena y que tienen tendencia a votar en contra de los republicanos.

Tan sólo en este proceso electoral se han presentado 400 demandas sobre las reglas del proceso electoral, en donde dos de los estados que más han acogido estos pleitos son Michigan, con 35 demandas, y Pensilvania, con 20, los cuales podrían ser los que decidan el resultado final en las presidenciales.

Éstos son los tipos de casos que pueden llegar a la Corte Suprema, en donde Barrett tendrá un papel fundamental.

Por lo pronto, Donald Trump, con esta designación, ha ganado un punto importante a su favor, a pocos días de poder perder la presidencia de Estados Unidos.