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Bibiana Belsasso

Sin vacunas, ni para recién nacidos

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
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Ya de por sí enfrentamos una gravísima crisis de salud en el mundo, y particularmente en México por el Covid-19.

Las vacunas para esta enfermedad todavía no están probadas, pero lo que sí es inhumano, es que ahora en nuestro país hay escasez de todas las demás vacunas.

La producción de inmunizaciones contra la influenza es limitada, y eso que los expertos aseguran que la misma puede disminuir los síntomas por el Covid-19.

Quien se llegue a contagiar de influenza y de Covid simultáneamente, lo cual es altamente probable por la temporada, podría aumentar de forma dramática el índice de decesos.

La advertencia se ha venido haciendo, desde inicios de año, cuando expertos de la agencia de salud de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzaron una alerta a los países del hemisferio norte: la demanda de vacunas contra la influenza en la temporada de invierno es mayor que la producción.

Ante esta estimación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) instó a los países del hemisferio norte a que dieran prioridad a los ancianos y los trabajadores de salud. Y es que la influenza estacional la pueden padecer hasta mil millones de personas en todo el mundo; de esta cifra, entre tres y cinco millones de casos son graves. En promedio, se registran de 290 mil a 650 mil muertes anuales relacionadas con problemas en las vías respiratorias.

Varios países asumieron su responsabilidad y previeron una posible escasez de vacunas contra la influenza desde abril, cuando las naciones hicieron pedidos a los fabricantes de productos farmacéuticos, conscientes del aumento de la carga que la pandemia de Covid-19 podría representar para sus sistemas de salud.

Para Carol Bellamy, directora ejecutiva de UNICEF, “las vacunas se encuentran entre las intervenciones de salud pública más costo-eficaces… Hoy día ningún niño debería morir de una enfermedad prevenible por vacunación. Es necesario invertir más, y más racionalmente, en la cobertura de vacunación y la investigación y garantizar el acceso a las vacunas en todos los rincones del globo”.

Pero tal parece que México hizo oídos sordos a estas recomendaciones, porque nuestro país vive actualmente una crisis en salud debido a la falta de vacunas.

Desde hace unos meses, padres de familia denunciaron que en los centros de salud escaseaba la vacuna BCG, conocida como la de recién nacido, que evita que los bebés se enfermen de tuberculosis.

Hay que recordar que la tuberculosis es una enfermedad transmisible que constituye una de las 10 primeras causas de mortalidad en el mundo, y la principal provocada por un solo agente infeccioso.

En 2016, el Gobierno federal compró más de 14 millones de dosis de vacunas contra la tuberculosis. Para este año, compró sólo 83 mil dosis.

Larga espera

Decenas de derechohabientes del IMSS deben formarse desde temprana hora en la Unidad de Medicina Familiar número 28, en la CDMX, para alcanzar una ficha a fin de recibir la vacuna para la influenza estacional.Foto: Especial

Leopoldo García Velasco, jefe de área de la División de Prevención y Detección de Enfermedades del IMSS, confirmó hace un par de semanas a los medios de comunicación que el instituto no cuenta con la vacuna BCG, y reconoció que la escasez afecta a todo el sector salud, en todo el país, incluyendo a los privados.

Tan solo de septiembre a la fecha, alrededor de 30 mil niños recién nacidos se han quedado sin la vacuna y cada mes que tarde en las clínicas, la cifra se incrementará en 10 mil.

Según el funcionario, la vacuna llegaba a México de un solo fabricante, se trata de Japan BCG Laboratory, con domicilio en Tokio, Japón.

Parte del problema es que la Secretaría de la Función Pública (SFP) inhabilitó al principal distribuidor de vacunas en México, por dos años y tres meses, y nunca previó quién más podría importar y distribuir esas vacunas.

Es muy difícil el manejo de estos medicamentos, en lo que el Gobierno federal lograba ver quién más podría distribuir y manejar correctamente los medicamentos, debió de haber impuesto alguna otra sanción a esta empresa, pero no dejar a la gente, y mucho menos a los recién nacidos y menores de edad, sin el cuadro básico de vacunación.

Estamos al mismo nivel hoy en distribución de vacunas que los países más pobres de África; una vergüenza.

Ahora hay escasez en la vacuna triple viral contra sarampión, rubeola y parotiditis, así como la vacuna anti-hepatitis B 10 mg.

A finales de 2019, la Cofepris detuvo lotes de la vacuna triple viral traídas por este distribuidor por no ofrecer 100% de protección contra el sarampión, rubeola y paperas.

Ahora están importando vacunas de la India, aunque es de otra cepa y no necesariamente funcionan para el genotipo mexicano.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador ha señalado que buscan desconcentrar el mercado de medicamentos y vacunas para erradicar la corrupción. Pero no tienen todavía con qué empresas sustituir a las distribuidoras farmacéuticas. Por eso también hay escasez de medicamentos contra el cáncer.

La que también fue inhabilitada en México fue la empresa Pisa, que llevaba 75 años en el mercado, y sin contar con una empresa sustituta.

Pisa y su filial eran los principales proveedores de medicamentos contra el cáncer y de vacunas contra la influenza, la polio, el sarampión y la hepatitis, entre otras.

En mayo de 2019, Cofepris arremetió contra Pisa luego de que una dosis de metotrexato, una de las quimioterapias más comunes, había causado efectos adversos en un grupo de niños de un hospital de Puebla.

La farmacéutica alegó que el incidente se debió a una mala administración del medicamento por parte del personal médico, ya que no se registró ningún otro caso en todo el país.

Pese a que los inspectores de Cofepris no encontraron anomalías en el producto, se ordenó a Pisa parar y reponer su línea de producción, en la que elaboraba 25 claves.

A Pisa se le acusó de presentar documentación "insuficiente" para una licitación con el IMSS, que ganó en 2017.

Hoy, millones de niños y adultos mexicanos están en riesgo por la falta de los medicamentos que no hay quien elabore y distribuya.

Mientras tanto, estas empresas están vendiendo sus medicamentos fuera del país.