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Carlos Olivares Baró

El amor según D.H. Lawrence y Villaurrutia

LAS CLAVES

Carlos Olivares Baró
Carlos Olivares Baró
Por:

¿Será prudente exigir amor en estos días de perplejidades? En esta soledad pandémica me lo he preguntado muchas veces. Salí hace un rato a botar la basura. Tropiezo en la escalera del edificio con una vecina: me mira por encima del tapabocas con recelo. Sonrío: mi gesto no se aprecia por la tela azul que me cubre los labios y la nariz. Ella toma la delantera, se aleja: el cruce me regala la intensidad de su aroma de muchacha recién bañada. Estudia literatura, recuerdo que el año pasado le presté Obras, de Xavier Villaurrutia: debía exponer sobre “Amor condusse noi ad una morte”. Le sugerí la lectura de El amor es la felicidad del mundo, de D. H. Lawrence. No entiendo la actitud de esta jovencita; pero, sí, colijo: la Covid-19 nos aleja: vemos a los otros como infectados.

Leo el poema de Xavier Villaurrutia, “Amor condusse noi ad una morte”, de su cuaderno Canto a la primavera y otros poemas (1948), me detengo en estos versos: “Amar es una insólita lujuria / y una gula voraz, siempre desierta”. Leo en paralelo El amor es la felicidad del mundo, de D.H. Lawrence, hago puerto en este fragmento: “El amor es la acelerada gravitación de un espíritu hacia otro espíritu, y de un cuerpo hacia otro cuerpo, en el júbilo de la creación”. ¿Será prudente exigir amor en estos días de perplejidades?, me ronda la duda.

Concomitancias entre el poeta de Nostalgia de la muerte (1938) y el polémico novelista inglés, responsable de esas dos obras maestras: Hijos y amantes (1913) y El amante de Lady Chatterley (1928). Goce exaltado desde armónicos de una música sacramental suspendida en los atajos del misterio: “Amar es escuchar sobre tu pecho, / hasta colmar la oreja codiciosa, / el rumor de tu sangre y la marca / de tu respiración acompasada”: Villaurrutia. “Y el amor es un viaje, un movimiento, una acelerada confluencia. El amor es la fuerza de la creación. Pero toda fuerza, ya sea espiritual o física, tiene su polaridad, su polo positivo y su polo negativo”: Lawrence.

Para alegrarme, dejar de lado el desplante de la vecina, escucho la Obertura del Concierto para Piano No. 1, de Chaikovski: me calmo, olvido (“El olvido es la única esperanza y el único perdón”: Borges). Me voy a la cama, lapicero rojo en mano, con los libros de Villaurrutia y de Lawrence. (Leer en el lecho: aletargar las palabras para que entren a los laberintos del sueño que acudirá.). Marco en rojo: transparencia púrpura que convierte en contemplación el conocimiento: reconciliar el deleite en impacto de huellas consteladas: plenitud de razón impetuosa.

Lawrencianas: “El amor es la felicidad del mundo. Pero la felicidad no es todo lo que nos colma”. / “El movimiento del amor, como la marea, se completa de este modo; tiene que haber un flujo y un reflujo”. / “El triunfo del amor es el final del amor”. / “El amor no es un objetivo; sólo es un viaje”. / “Todo amor pleno entre hombre y mujer es, por tanto, dual, un amor que los mueve a fundirse, a fusionarse juntos en uno, y un amor que es la intensa gratificación sensual, mediante la fricción de ser reducidos a cenizas, de arder hasta la claridad separada del ser, una otredad y una separación impensable” /// Villaurrutianas: “Amar es una angustia, una pregunta, / una suspensa y luminosa duda; /es un querer saber todo lo tuyo / y la vez un temor de al fin saberlo”. / “Amar es provocar el dulce instante /en que tu piel busca mi piel despierta; / saciar a un tiempo la avidez nocturna / y morir otra vez la misma muerte / provisional, desgarradora, oscura”. / “Amar es al fin, una indolencia”.

El amor es la felicidad del mundo
  • Autor: D. H. Lawrence
  • Género: Ensayo
  • Editorial. Siruela, 2017
El amor es la felicidad del mundoFoto: Especial
Canto a la primavera y otros poemas
  • Autor: Xavier Villaurrutia
  • Género: Poesía
  • Editorial: Stylo, 1948
Canto a la primavera y otros poemasFoto: Especial