Jueves 22.10.2020 - 19:21

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Carlos Olivares Baró

Corolarios, inferencias y derivaciones

LAS CLAVES

Carlos Olivares Baró
Carlos Olivares Baró
Por:

Poemas que llegan y melodías que tiñen los espacios de la perplejidad. Cuántas veces Vivaldi, Bach, Purcell, Haydn, Scarlatti, Corelli, Telemann, Haendel, Pergolesi, Paganini, Prokófiev, Ravel, Coltrane, Shostakovich, Mahler, Debussy, Parker, Miles Davis, Ellington... y, sobre todo, Wolfgang Amadeus Mozart. / Quevedo, Lorca, Lezama, Eliseo Diego, Vitale, Zurita, Gonzalo Rojas, Paz, Neruda, Rilke, Baquero, Lihn, Fina García Marruz, Bonifaz Nuño, Enriqueta Ochoa, Vilariño... / Visito con frecuencia, en estos días nublados y confusos, tres archipiélagos poéticos: Antonio Porchia, Roberto Juarroz y Alejandra Pizarnik.

De las lecturas y las escuchas me llegan lágrimas. Bailo a veces en la estrechez de mi sala. Proclamo el gozo y escribo corolarios: aforismos y versos humedecidos por los tres: leo a Porchia y le respondo a sus Voces Reunidas. Entro a las especulaciones de Juarroz y entablo un diálogo interminable con su Poesía Vertical. Abro los pórticos de Alejandra Pizarnik y tomo cobijo bajo su Árbol de Diana.

Corolarios en intersecciones con Antonio Porchia: En realidad nacemos de la muerte; estar vivo es también estar muerto. / Ojalá y quedemos en el balbuceo de alguien. / Ahora, en este instante, sueño que estoy leyendo a Ovidio. / Todo puente es abismo: silencio en la ruta. / Me defino en el instante, no en la totalidad del tiempo. / Cuando logramos decir algo lo hacemos en silencio. / Dos soledades bastan: se sobran una a la otra. / Las cosas son porque la miramos. / Este dolor que me acompaña hace tanto tiempo, ya ni siquiera es dolor. / El lamento es mi presencia en el momento de su decir. / Cuando zozobre en mi mar, entonces sí estaré muerto. / Soledad: silencio armónico: totalidad en penumbra sola. / Todo se está muriendo siempre. / La noche: todos los desiertos. / Lo que me une a ti: temor a perderte. / Hay, sin embargo, una belleza en los dolores de la derrota. / La mirada ve lo que quiere ver. /Amar es dolerse de amor. / Escribir es hacer la cita de la cita de la cita. La cita.

*

Inferencias caladas por Alejandra Pizarnik: Si llegara a existir una última inocencia, entonces es la muerte: ella y nadie más. / No hace falta clamar por la salvación del viento. / Mi verdad se funda en mis deseos, se mece en mis locuras, hace luz en mis fracasos. Es en mis delirios donde la verdad me dices adiós. / Alejandra, nunca el amor sucede. Nunca se presenta el aguacero con ese nombre. Sólo un sustantivo, el amor: el más terrible designio. / Todo delirio es siempre siniestro. / La casa del vacío son los ojos de mi hermana suicida en la soledad de su muerte que se repite a cada instante de este desandar mío por su rostro. / La Soledad nos enmudece y nos alimenta de peces náufragos y delfines plateados. / Nadie sabe de pájaros ni de fuego. Nadie conoce la historia de la flama. / Ojalá y el silencio de cada día se arropara con alas. Ojalá. /La muerte cierra la voz de los espejos: memoria cerrada.

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Derivaciones desde Roberto Juarroz: Hay verbos que sólo cantan en una canción. / Leo y la lectura me lee a mí. / Las palabras son sombras en los rincones del poema. / Cada vez que desordeno el instante y me acusan de infractor me doy cuenta que todavía no estoy muerto. / La mirada, episodio único. / Quizás, lo mejor es la secuela de la música: el retumbo que deja. /Hoy recordé que ayer había recordado este ahora. / Volví a leer el poema en el amanecer: no era el mismo poema que había leído en la noche. / La palabra pausa: un eco de silencios. / Las dudas abrasan los miedos. / ¿Y Dios?: ¿acaso Dios no precisa de un Dios?

Voces reunidas
Voces reunidas
  • Autor: Antonio Porchia
  • Género: Poesía
  • Editorial: Alción