Viernes 23.10.2020 - 00:25

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Carlos Olivares Baró

Las meditaciones de John Donne

LAS CLAVES

Carlos Olivares Baró
Carlos Olivares Baró
Por:

John Donne (Londres, 1572-Íbid., 1631): el más trascendental poeta filosófico británico de los periodos de la reina Isabel I (1559-1603), el rey James I (1603-1625) y rey Chales I (1625 -1642). / Cultivador de una poesía metafísica que puede equipararse al conceptismo del barroco del Siglo de Oro español. Obra profusa que incluye poemas amorosos, religiosos, epigramas, elegías, sermones, canciones, prosa y traducciones. Estrofas caracterizadas por ingeniosas imágenes en trazos de paradojas, analogías, ocurrencias y juegos de palabras.

Meditaciones en tiempo de crisis” (Editorial Ariel/Paidós, Planeta Mexicana, 2020), de John Donne, me acompaña en estos días de confinamiento. Veintitrés oleajes de reflexiones que escribió el autor de “Canciones y poemas de amor” a raíz de un ataque de tifus en el que cae gravemente enfermo en 1623. Obra de actualidad sorprendente ante este trance sanitario que nos acosa desde el pasado mes de marzo.

Muy divulgada la meditación XVII, que sirve de motivo para el título de la novela “¿Por quién doblan las campanas?”, de Ernest Hemingway: “Ningún hombre es una isla en si misma; cada hombre es un pedazo del continente, una parte del todo; si el mar se lleva un trozo de tierra, Europa mengua, como si fuese la casa solariega de tus amigos o la tuya. La muerte de cualquier hombre me disminuye, pues soy parte de la humanidad. Y por lo tanto nunca mandes a nadie a preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”.

Dios, el amor y la muerte se entrecruzan en estos folios en que las disquisiciones toman rutas diversas: “Donne fue siempre el mismo hombre. Mejor dicho: la misma dualidad. Ser de pasión y reflexión: vive y se mira vivir”, al decir de Octavio Paz. Sabiduría que nos enriquece por su devoción existencial y por la mirada que relata las reacciones del cuerpo frente al padecimiento. Fragilidad arropada por el insomnio y la postración: caos y miedo. Cada sintagma sorprende en la escritura donneiana: “Su capacidad de sorprender furtivamente al lector y subyugarlo es su cualidad principal”: Virginia Woolf.

¿Cuantas veces nace el enfermo que se ha recuperado? “He nacido tres veces: una, de forma natural, cuando vine al mundo; otra, sobrenatural, cuando me ordené sacerdote; y ahora he nacido de forma prenatural, al volver a la vida de esta enfermedad”, escribe John Donne en la dedicatoria al príncipe Carlos. Volver a la vida de esta enfermedad: el doliente regresa con la contusión todavía agrietada. A fin de cuentas, el dolor es la primera meditación del aquejado. Cántico del dolor, diría fray Juan de la Cruz: canciones oscuras que reclaman las rutas del otero. “¡Ay, ¿Quién podrá sanarme?! / ¡Acaba de entregarte ya de vero; / no quieras enviarme / de hoy más ya mensajero / que no saben decirme lo que quiero!”: Juan de Yepes Álvarez.

Algunas concentraciones de John Donne: “¡Oh, perpleja descomposición, oh, enigmático desorden, oh miserable condición del hombre!” (De la Primera Meditación). / “Es demasiado poco tener al hombre por un pequeño mundo; fuera de Dios, el hombre es un diminutivo de la nada” (De la Cuarta Meditación). / “Al igual que la enfermedad es la mayor miseria, la mayor miseria de la enfermedad es la soledad, cuando el contagio de la enfermedad disuade de acercarse a mí a los que me debieran asistir, es incluso el médico apenas se atreve a acercarse. La soledad es un tormento que ni siquiera nos amenaza en el infierno” (De la Quinta Meditación). / “La enfermedad declara la infección y su malignidad con manchas” (De Decimotercera Meditación).

“Meditaciones en tiempo de crisis”
“Meditaciones en tiempo de crisis”
  • Autor: John Donne
  • Género: Ensayo
  • Editorial: Planeta mexicana/Paidós, 2020