Carlos Olivares Baró

Tres pianistas de boogie-woogie

LAS CLAVES

Carlos Olivares Baró*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. 
Carlos Olivares Baró
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
 
Por:
  • Carlos Olivares Baró

El boogie-woogie: modalidad del blues protagonizado por el piano, en cadencias rápidas de insoslayable invitación bailable. El nombre quizás provenga de un vocablo africano que significa danzar: boogie on down (bailar de manera divertida, animada). Tiene inicio en Chicago en los años 20 del siglo pasado y alcanza apogeo en los 40. Motivos repetitivos con la mano izquierda y trémolos: notas en crushed de apoyo, glissandi complementados con la mano derecha en cambios de compás y apelación a la ejecución de acentos asimétricos.

Raíz del R&B y del rock and roll que será determinante en el estilo de pianistas como Fats Domino o Little Richards. Ajuste de dos figuraciones: la denominada ‘octava desbocada’, y el subrayado de acordes rápidos (rocks). “Fogosos patrones rítmicos de la mano izquierda que giran constantemente como los émbolos de un tren lanzado a todo vapor”: así define el pianista y escritor Stuart Isacoff —autor del imprescindible cuaderno Una historia natural del piano. De Mozart al jazz moderno— a las improntas y consonancias del boogie-woogie.

Los pioneros del boogie-woogie (bluesmen) llevaban una vida errabunda tocando el piano en espacios, a veces, vulgares y de cuestionado prestigio: pese a su talento indiscutible, eran despreciados. Comparto con los tres o cuatro lectores de estas Claves sabatinas, la faena de tres importantes concertinos de esta modalidad que florece en Chicago y llega a Nueva York a finales de los años 20 para quedarse definitivamente en la crónica del jazz.

Hersal Thomas (Houston, Texas, 1910-Detroit, Michigan, 1926): niño prodigio, quien con la grabación “The Fives” sella los signos del boogie-woogie, tema que servía para poner a prueba a los tecladistas de Chicago. Empieza tocando el instrumento desde muy niño: a los catorce años era un virtuoso de pasmoso talento. “Bedroom Blues” o “The Rocks” —piezas escritas por su hermano George— deslumbran al público de Nueva Orleans. En 1925 graba los éxitos “Hersal’s Blues”, “Suitcase Blues” y “Special Delivery Blues”. Muere con sólo 16 años por intoxicación alimentaria. Escucho, interpretados por Sippie Wallace, dos obras maestras de Hersal: “Trouble Everywhere I Roam” y “A Jealous Woman Like Me”.

Cripple Clarence Lofton (Tennessee, 1887-Chicago, 1957): vocalista, bailarín, silbador: showman de estirpe. Su interpretación de “Strut That Thing” (1935): preámbulo de las grafías del rock and roll. Desplegaba una suerte de magia en la ejecución del piano a una velocidad de meteoro acompañado en paralelo con breaks vocales con registro de bajo. Escucho con fruición “Pitchin’ Boogie”, “South End Boogie”, “I Don’t Know” y “Monkey Man Blues”: bailo en los frisos calurosos de la tarde de este viernes.

Speckled Red (Georgia, 1892 – Misuri, 1973): cantante y pianista. Exponente destacado de la modalidad Barrelhouse: antecedente directo del boogie-woogie. Cotizada por los coleccionistas, la grabación de “The Dirty Dozens”, en la que modula rimas injuriosas. Organista de un santuario en su adolescencia, también tocaba el piano en recintos de bailes y festejos privados. Escucho una copia del excelente álbum The Barrel-House Blues Of Speckled Red (1961): donoso despliegue de blues en contagiosas entonaciones.

The Barrel-House Blues Of Speckled Red
The Barrel-House Blues Of Speckled Red
The Barrel-House Blues Of Speckled Red
  • Artista: Speckled Red
  • Género: Boogie-woogie
  • Disquera: Folk Ways Records