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Carlos Olivares Baró

Viendo mi vida pasar en la duración inasible

LAS CLAVES

Carlos Olivares Baró
Carlos Olivares Baró
Por:

El transcurrir se agazapa en estos días. ¿Hay acontecer en estas andanzas de indeciso sigilo? ¿Sucede algo? Me asomo a la ventana cada mañana, el sol me recibe con una pronunciación tímida. Veo las calles vacías: una muchacha corre hacía la esquina, parece que va en busca del autobús. Un señor pasea al perro. Un niño grita en el departamento vecino. Estoy inmovilizado en el costado de la cristalera y las cortinas. El atajo condensa en abreviaciones el inicio de una jornada más, de otras sílabas en los compases de la reiteración que ya persiste en quince semanas.

Los versos de Peter Handke me asechan: “Esta duración, ¿qué era?/ ¿Era un lapso de tiempo? / ¿Algo mensurable? ¿Una certeza? / No, la duración era un sentimiento, /el más efímero de todos los sentimientos; / a menudo pasaba más rápido que un instante, / imprevisible, ingobernable, / inasible, inmensurable”. (Fragmento de Poema a la duración).

La amanecida se dilata escoltada por las estrofas del Premio Nobel de Literatura 2019: Peter Handke, quien subraya: “La duración tiene que ver con los años, / con los decenios, con el tiempo de nuestra vida; / la duración, ella es el sentimiento de la vida”. Escucho Sinfonía No.2 (1877), de Johannes Brahms: obra orquestal de expansivas melodías que dialogan con la duración detenida de esta mañana calurosa de julio.

Si su Sinfonía No. 1 es deudora de Beethoven, en la Segunda logra desplegar un ideal filarmónico lírico alejado quizás, del dramatismo beethoveniano. Identidad brahmsiana de expresivo simbolismo romántico donde la naturaleza juega un papel sustancial. (En su época la llamaron “La Pastoral” por el sosiego bucólico que recuerda la Sexta Sinfonía, de Beethoven).

Trompa, flautas y clarinetes reproducen el canturreo de los pájaros desde decididos y sorpresivos artejos armónicos. Cuatro movimientos: I. Allegro non troppo en re mayor. II. Adagio non troppo en si mayor. III. Allegretto grazioso (quasi Andantino) en sol mayor. IV. Allegro con Spirito. La melancolía se anida como reflejo del ambiente campestre donde Brahms se refugió para concebirla. / Primer movimiento dispuesto en un prolongado vals intercedido por el fraseo de lóbregos trombones. Movimiento lento de delicada prosodia que desemboca en un trágico clímax. Segunda mitad de la obra escoltada por un intermezzo frágil y ligero interferido por un motivo melódico agreste, rustico, el cual se empalma con cadenciosa conformidad dancística. Allegro final de evocaciones radiantes, festivas y afanosas acentuadas por una briosa y fausta coda.

La iluminada, imaginativa, elegante y desbordada ejecución de la Filarmónica de Berlín, bajo batuta de Herbert von Karajan, se acompasa con la lectura que hago de Elegías del poeta cubano Nicolás Guillén (1902-1989). Vuelvo a la ventana, la mañana se ha animado un poco: pasa un vendedor de tamales oaxaqueños, la sonaja del pregón se extiende por la avenida. Recito una de las secciones de Elegía camagüeyana: “Aquí estoy ¡oh patria mía! / en tus calles empedradas, / donde de niño, en bandadas / con otros niños, corría. / ¡Puñal de melancolía / este que me va a matar, / pues si alcancé a regresar, / me siento, desde que vine, / como en la sala de un cine, / viendo mi vida pasar!”. Transcurro en compañía de Handke, Guillén y Brahms. No me confío de esta duración temprana: la tarde todavía es un presagio; la noche, un posible cántico de secretas sucesiones.

Sinfonía No. 2 / Brahms
  • Artista: Filarmónica de Berlín
  • Género: Orquestal
  • Sello: Grammophon
Sinfonía No. 2 / Brahms