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Carlos Urdiales

Nueva normalidad democrática

SOBRE LA MARCHA

Carlos Urdiales
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Justo el día que inició el proceso electoral más grande de la historia, el más complejo y desafiante, 10 gobernadores anunciaron su salida de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) toda vez que su capacidad de interlocución con el poder caducó. El éxodo coincide también con la entrega al Congreso del Paquete Económico 2021, el más austero y áspero de los últimos años. ¿Coincidencia? ¿Usted cree?

Que los gobernadores panistas de Chihuahua, Tamaulipas, Durango, Aguascalientes y Guanajuato; los priistas de Colima y Coahuila, junto con el perredista de Michoacán, el emecista de Jalisco y el independiente de Nuevo León, abandonen la Conago es consecuencia de un proceso de erosión agravado por el manejo de la pandemia y las quejas, desatendidas por el Presidente López Obrador, respecto a la equidad del Pacto Fiscal.

La Conago quedó mocha. Los 22 mandatarios que permanecen en ella deberán decidir qué nuevo sentido le darán a su maltratado sindicato. Cuando el PRI perdió por primera vez la presidencia, la Conferencia de Gobernadores tuvo un sentido político de contrapeso y réditos financieros; fue interlocutor con Vicente Fox y Felipe Calderón y disfrutó los excedentes petroleros. Con Peña Nieto se convirtió en la cueva de Alí Babá. Ahora deberá pelear protagonismo con la opositora Alianza Federalista.

Cuando AMLO detenta un poder semejante al de los mejores años del tricolor, la Conago parece inservible. López Obrador apenas reaccionó al anuncio de los federalistas; “están en su derecho, hay libertad”… y adiós, que les vaya bien. Para alfiles del Presidente, ésta es la nueva normalidad democrática. Para los mal pensados, esta nueva normalidad se parece mucho a la vieja, a aquella que era normal cuando se escribía de la llamada dictadura perfecta.

Alarma desde Oxford. El proyecto para la vacuna contra el coronavirus SARS-CoV2, que provoca el Covid-19, que México y Argentina producen, con el patrocinio de la Fundación Carlos Slim, sufrió un fuerte tropiezo en su última fase de pruebas antes de su producción masiva. La noticia preocupa con razones de sobra.

¿Qué pasó? Que en el proceso de revisión se produjo la sospecha de una reacción adversa grave en un participante del estudio. Esto provocó una pausa en la vacunación para permitir la revisión de los datos de seguridad. La suspensión impacta en otros ensayos de la vacuna, así como en los ensayos clínicos realizados por otros fabricantes. AstraZeneca confió ayer en que la próxima semana se reanude el ensayo y sus aplicaciones.

“Es una acción de rutina que tiene que suceder siempre que haya una enfermedad potencialmente inexplicable en uno de los pacientes, mientras se investiga, aseguramos la integridad de los ensayos”, dijo la portavoz de AstraZeneca, Michele Meixell.

Las implicaciones en la salud de millones y en la economía de otros tantos, depende en buena medida del éxito de las vacunas, pero para México, particularmente, de esta vacuna. Por más que la 4T minimize el susto y presuma varios acuerdos, la intencionalidad política de la vacuna se esfuma.