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Daniel Alonso

Accidente azul y oro

ARQUETIPO FUTBOL

Daniel Alonso
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El torneo mexicano entra en la fase de maduración y son más las incógnitas que rodean a los diferentes campamentos que las ideas claras. El único equipo que parece convencer de manera unánime al gremio futbolero es el Cruz Azul. Los equipos regios no terminan por despertar; Toluca da una de arena por dos de cal. Mientras que el América dos partidos recibe ocho goles y a la siguiente jornada gana con cierta calma.

Pero hay un equipo que sorprende a propios y extraños y no es más que otro que los invictos Pumas de la UNAM. El conjunto del Pedregal no sorprende por su “juego bonito”, o la manera “aplastante” con la que derrotan a sus rivales. No, los Pumas sorprenden porque todos creímos que pelearía por los tres lugares, pero del fondo de la tabla general.

Un equipo que no había conseguido grandes refuerzos; que para mantener nombres como el de Carlos González o Juan Ignacio Dinenno, tuvo que dejar ir jugadores emblema como Pablito Barrera y David Cabrera. En un intercambio con Toluca, se desprendía de Alfredo Saldívar, su portero titular y también uno de los capitanes del equipo y apostaba por Alfredo Talavera, quien figuraba como suplente en los Diablos y parecía entrar en la curva descendiente en su carrera.

Sin presupuesto, ni jugadores, lo último que le faltaba a Pumas era quedarse sin entrenador a tan sólo tres días del arranque de la temporada. La renuncia de Michel era la última estocada al puma. En los pronósticos, Pumas apuntaba para ser la gran decepción del torneo. Se nombró a Lillini como entrenador interino acompañado de Israel López. La afición auriazul se resignó a sufrir nuevamente un torneo con más pena que otra cosa.

“Todos los partidos comienzan cero a cero”, y bajo esa premisa el entrenador argentino ha logrado sacar petróleo del desierto. Y cuando uno lo analiza con bastante detenimiento y trata de comprender por que los Pumas ocupan hoy el segundo lugar de la tabla, tres puntos menos que el líder, su vecino de Xochimilco y empatado con el América, el vecino de Coapa, ambos clubes con presupuestos 10 veces más alto que los felinos del Pedregal, podemos afirmar nuevamente que el dinero no es garantía de nada (aunque siempre es mejor tenerlo a deberlo).

La suerte ha jugado bastante del lado de Pumas, es verdad. Su futbol es mucho más pragmático que vistoso, nadie lo niega; pero el elemento que debemos destacar es que finalmente Pumas no traicionó su filosofía de cantera, y para ello, que mejor que contar con una persona que los conoce a la perfección, el formador que los seguía paso a paso y sabía en donde existía el potencial de cada jugador y cómo trabajar sus carencias.

Muchos se burlan de estos Pumas y esperan con ansia el declive. No pueden soportar que un equipo sin proyecto supere en puntos a varios que presumían de contar con un maravilloso plan para el Guard1anes 2020. Es una absoluta verdad que el subliderato de Pumas es con base a gestiones equivocadas y varios imprevistos. Pero la penicilina y la Coca-Cola existieron gracias a la suerte, y estos Pumas, son un feliz accidente para su siempre fiel afición.