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Daniel Alonso

La cruz de Renato

ARQUETIPO FUTBOL

Daniel Alonso
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Renato Ibarra se convirtió en la manzana de la discordia; era un pececito dorado que nadaba desconcertado en un miniestanque rodeado por pescadores hambrientos. Aunque todos sabían que ficharlo significaría meterse en un huracán mediático, pero tener en su equipo al mejor extremo de la liga era una tentación que seguramente muchos calcularon y que finalmente el Atlas ejecutó sin trastabillar.

El viernes pasado el club rojinegro anunció oficialmente la contratación de Renato Ibarra por un año. Un negocio muy atractivo que incluye una rebaja en el pago salarial; eso sí, con la factura de tener que soportar por un tiempo el vendaval de críticas y acusaciones de todo mundo que considera que la escuadra tapatía renunció a sus valores como institución con tal de tener en sus filas un refuerzo de otra categoría diferente a la atlista.

Y todo va camino a lo presupuestado. Durante los últimos días en los diferentes espacios deportivos se ha hablado principalmente de Renato Ibarra, y el tema futbolero ha sido lo menos importante. Todos los comentarios y debates van enfocados a cómo es que Ibarra continúa en el futbol mexicano y cómo un equipo como Atlas puede ignorar los hechos de violencia contra su exmujer que casi le cuesta la libertad al jugador examericanista.

Habrá que reconocer que es bastante positivo escuchar y percibir como el gremio del periodismo deportivo rompió las barreras que siempre se autoimpone para no indagar o exponer los temas que el futbol genera y que convergen con la realidad de nuestro país. Y el tema de la violencia de género es algo que no puede quedarse enterrado bajo el césped de ningún estadio de futbol.

Ahora, no hay que dejar a un lado la responsabilidad y las acciones que debería tomar la Liga MX ante lo experimentado en el caso de Renato Ibarra; saber si habrá modificaciones al reglamento donde existan sanciones ejemplares o inhabilitaciones en este tipo de casos que se complican por las esferas legales; sólo habría que preguntarle al América lo complicado que fue el manejo de dicha situación y cómo desesperadamente buscó deshacerse de Renato, porque la situación económica no está para regalar ni un centavo.

Los directivos de la Liga MX deberían sumergirse en los archivos de las grandes ligas deportivas de Estados Unidos, en donde lamentablemente siempre salen casos de violencia de género o doméstica, incluso hasta violencia contra los animales. Y no se trata de pensar que el futbol mexicano erradicará este mal de nuestra sociedad, pero daría un paso ejemplar al no permitir que todo lo que enferma a la sociedad, no tenga lugar en un espacio que en teoría promueve el deporte y una sana convivencia.

Sobre Renato, él es el único que podrá revertir la situación que seguramente enfrentará. La ventaja que tiene es que por ahora no tendrá la presión en los estadios de futbol ante la ausencia de público; pero tendrá marca personal en redes sociales y medios de comunicación. No será nada sencillo su andar por Atlas, ojalá la experiencia y el peso que deberá cargar logre transformalo en todos los sentidos y pueda aprovechar la segunda oportunidad que el futbol y la vida le dieron.