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Daniel Alonso

Santos problemas Juan

ARQUETIPO FUTBOL

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Por:
  • Daniel Alonso

Hace unas semanas previo al arranque de la Liguilla, escribía en este espacio que la fase más complicada para el Cruz Azul comenzaba. Utilicé una analogía con la etapa de la montaña en ciclismo, pues bien, el momento estelar ha llegado, y hoy por la noche comienzan los primeros 90 minutos de la gran final del Guardianes 2021.

Con mucho más sufrimiento del que se creía, el equipo de Juan Reynoso superó al Toluca; la dosis de drama que los cruzazulinos necesitan para vivir. Una vez recibida la porción idónea (esta vez no se trató de una sobredosis), enfrentaron con más temple la serie ante un Pachuca que venía motivadísimo tras dejar fuera a Chivas y América. Ya no hubo grandes sustos, aunque por lapsos en el partido de vuelta jugaron con fuego, retando al destino.

Ahora, con el apoyo incondicional de la afición celeste que ha aguantado decepciones, burlas y derrotas inverosímiles como la semifinal pasada ante Pumas, hoy nuevamente con la misma ilusión de siempre, con la eterna lealtad que a veces sólo el deporte es capaz de forjar, podrán acompañar nuevamente a su equipo en la séptima final en más de dos décadas.

Pero ojo, ¡mucho ojo!, como nos decía aquel comercial, porque únicamente se habla de Cruz Azul, tanto medios, aficionados, redes sociales, etc., lo que evidentemente es una presión extra para el equipo y una bendita levedad para la psique de todo el plantel del Santos.

No es un secreto que ser “el favorito” puede generar diversos estados psicoemocionales, como puede ser el “exceso de confianza”, cuando hay mucha diferencia entre planteles, “exceso de presión”, como ha sido la losa que ha cargado el Cruz Azul; y finalmente “confianza plena” que es el balance perfecto entre la soberbia y la presión. Este último estado, es lo que logran alcanzar las grandes dinastías deportivas. Y en ese laberinto se puede extraviar el Cruz Azul, y sólo Juan Reynoso puede rescatarlos.

Por su parte, el equipo con la etiqueta de “víctima”, sale con absoluta certeza que tiene todo que ganar y poco que perder, lo cual emocional y psicológicamente logra emparejar un poco el enfrentamiento entre Goliat y David. Y con ese impulso el cuadro de Torreón será un rival mucho más difícil de lo presupuestado. Por ahí he escuchado las frases “ahora o nunca” o “la tiene facilita”, y olvidan que Santos se ha coronado dos veces como visitantes.

Por casualidades del futbol, todos los equipos con los que Cruz Azul perdió en estos últimos 21 años estuvieron en la Liguilla, como si fuese una terapia de choque para los de La Noria. El Azul superó la final del cabezazo de Villaluz ante Toluca (2008), el gol de oro de Glaría (1999) ante Tuzos, quienes a su vez cepillaron al América con los que perdieron sus dos últimas finales (2013 y 2018). Y hoy tendrá la revancha ante Santos (2008) quienes eliminaron al Monterrey, otro ladrón de la gloria celeste en 2009.

Suena a guion de Alfred Hitchcock. ¿El desenlace? Lo conoceremos el domingo por ahí de las 22:15, 22:45 o 23:00 horas, en un Estadio Azteca que volverá a ser testigo, pase lo que pase, de un extraordinario pasaje más en esta bella historia llamada futbol.