Viernes 4.12.2020 - 14:36

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Daniel Alonso

El sello Cesarini

ARQUETIPO FUTBOL

Daniel Alonso
Daniel Alonso
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“Denme once atletas y yo haré once futbolistas”. Con este lema Renato Cesarini establecía lo que sería la ideología deportiva de uno de los clubes más importantes en la historia del futbol mexicano: los Pumas de la Universidad. El entrenador italo-argentino llegó al club del Pedregal en 1962 y con su experiencia en equipos como River Plate y la Juventus de Turín, ideó el proyecto de Fuerzas Básicas del equipo universitario.

Desde ese entonces, durante las últimas décadas los Pumas han basado sus proyectos deportivos en los cimientos de sus juveniles que año con año surgen de la cantera puma; pero en diferentes momentos de la historia, el club se ha atascado en esta dinámica y ha atravesado crisis que incluso, lo acercaron al descenso de categoría. El último bache en el que cayó fue desde la derrota ante Tigres en la final en 2015 bajo el mando de Memo Vázquez Jr. y desde ese entonces, han desfilado entrenadores y directivos con más penas que glorias.

El panorama empeoraba con la renuncia de Míchel, pero sin darse cuenta y lo que parece un feliz accidente para la institución, encontraron en Andrés Lillini la filosofía que tanto buscaba la actual y anterior directiva y no es otra que la misma que Renato Cesarini sembró en Ciudad Universitaria hace casi 50 años.

Y no se trata sólo de debutar juveniles de las categorías inferiores, sino del trabajo diario con ellos; explotar sus virtudes y trabajar sus defectos. Se trata sobre la conexión que debería existir entre el primer equipo y sus reservas, cuando tu proyecto depende gran parte de ello. Se trata de cobijar a los jóvenes con gente de experiencia y no de comprar y vender como en los últimos años Pumas hizo con sus pocas figuras.

Sin duda estos conceptos no parecen fuera de serie, pero vaya que muchas veces lo más simple es lo más difícil. Cuando Renato Cesarini miró a sus pupilos en aquellos años sesenta detectó en un instante el camino a seguir; miró a unos cuantos jovencitos que no tenían ni idea de futbol, que no poseían técnica, pero con su edad, era cuestión de pulirlos como diamantes. Cesarini solicitó la construcción de un frontón cerrado para que sus futbolistas aprendieran a pegarle al balón con los dos pies y entrenamientos enfocados exclusivamente en el condicionamiento físico.

De ese frontón salieron futbolistas como Enrique Borja, Aarón Padilla, Luis Regueiro, Miguel Mejía Barón, Héctor Sanabria, etc. El modelo se volvió uno de los más exitosos en el futbol mexicano y durante muchas décadas, el sueño de todos los padres era ver a sus muchachos en la escuela de Pumas.

Regresando al presente, los felinos se medirán frente al Cruz Azul en el Estadio Azteca el próximo sábado. Un duelo anticipado de Liguilla porque ambos disputarán uno de los dos boletos que quedan para los cuartos de final. Durante todo el torneo las voces que esperan ansiosamente el fracaso de los universitarios y poder “desenmascarar” la temporada del equipo. Para todos aquellos que desean lo anterior, deberían pensárselo dos veces, ya que el equipo universitario ha sido uno de los animadores del torneo por su futbol valiente y dinámico, con ese sello que Renato Cesarini marcó para siempre a una institución.