Miércoles 21.10.2020 - 20:16

Avatar del Dra. Yolanda Pica

Dra. Yolanda Pica

Boris Cyrulnik y su concepto de Resiliencia

CLARAMENTE

Dra. Yolanda Pica
Dra. Yolanda Pica
Por:

Burdeos, Francia, 1943, Boris Cyrulnik (seis años) se encuentra detenido por la Gestapo en un grupo de mil 700 judíos que serán trasladados al centro de exterminio nazi Auschwitz, donde ya fueron ejecutados sus padres.

A pesar de su corta edad entiende muy bien lo que le va a suceder y expresa su miedo, una enfermera de la Cruz Roja se apiada de él y le indica que se esconda debajo de una mujer que van a sacar de ahí, pues piensan que está muerta; fueron los únicos dos que sobrevivieron en este grupo. Después fue rescatado por una familia quien le dio trabajo de mozo en una granja con un nombre falso. Tras la contienda fue adoptado por una tía en París, donde estudió medicina y más tarde, con el objetivo de usar su sufrimiento para ayudar a otros, estudió psiquiatría, psicoanálisis y neuropsiquiatría. Ha dedicado su carrera al tratamiento de niños traumatizados, especialmente por las guerras. Desde 1996 es director de estudios de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad de Toulon.

Cuando trabajó en El Congo con los niños-soldados, observó que algunos se encontraban muy afectados y eran agresivos entre ellos, mientras otros se recuperaban más fácilmente de sus emociones y decían que querían ser doctores o periodistas. Para ayudar a los que sufrían o para contar su historia, estas observaciones lo llevaron a usar el término “Resiliencia” para la conducta humana; la palabra viene del término latín resilio que significa “volver atrás”, se usaba para los materiales que en la física o química tienden a recuperar su forma, a pesar de haber sufrido un golpe, cuando se adaptó a la psicología se refiere a la capacidad de adaptarse con resultados positivos frente a situaciones adversas.

Boris Cyrulnik

La Resiliencia: es un proceso dinámico en el que las influencias del entorno y del individuo interaccionan recíprocamente, lo que permite adaptarse a pesar de la adversidad.

Ahora sabemos que se ve influida por factores externos a la persona y puede ser considerada como un proceso entre diferentes factores que se pueden identificar en tres tipos: 1) los atributos de los niños, 2) las características de las familias, y 3) las características del contexto social que rodea a los niños/las familias. Cyrulnik usa el término “tejer la vida” como representación mental compatible con el desarrollo de estrategias de resiliencia y de reconstrucción del tejido social, de tal forma que para conseguir este valioso elemento es necesario ser capaz de “descentralizarse” uno mismo para sentir lo que sienten los otros. Los niños privados de afecto no pueden sentir ni altruismo ni empatía, para estas dos características existe una pedagogía: si creamos un entorno seguro para los menores, ellos aprenderán a descubrir al otro, interesarse por el mundo mental de los demás evolucionando a tener la sensibilidad para ser mejores seres humanos con mayor capacidad de disfrutar la vida.

El concepto se ha desarrollado en las neurociencias cobrando gran importancia. El profesor Gin Malhi, quien es el presidente actual de la International Society of Bipolar Disorders (ISBD), publicó una excelente revisión del concepto en la revista Translational Psychiatry de 2019, en la que aporta un diagrama donde resume los factores neurobiológicos y psicosociales, señalando la importancia de la genética y de la epigenética en donde los seres humanos tenemos la capacidad, por medio de cambios en las experiencias y el ambiente, de incidir tanto negativa como positivamente en nuestra resiliencia.

Las mejores indicaciones de como mejorarla en la época de pandemia nos las ha dado el Dr. Greg Mattingly, de la Universidad de Washington: hacer ejercicio físico, dormir horas suficientes, nutrirse en la forma más adecuada posible, cuidar las estrategias de convivencia familiar, fabricar grupos de amigos con los cuales estar en contacto, aunque sea por vía remota, aprender a meditar y hacerlo diariamente, si aparecen síntomas graves de depresión y ansiedad buscar ayuda de un profesional de la salud mental considerar incluso ser tratado con medicamentos antidepresivos. Evitar el uso de sustancias psicoactivas que producen una “mejoría instantánea”, pero acaban causando daños a largo plazo. Lo que se logra aumentando la resiliencia es mejorar nuestras redes neuronales que se quedarán ahí para ayudarnos a tener mejora en nuestras funciones mentales cuando termine la pandemia y sí que las vamos a necesitar.

En las palabras de Cyrulnik: “Con cabos de lana biológicos, afectivos, psicológicos y sociales, pasamos nuestra vida tejiéndonos a nosotros mismos.”

www.yolandapicaruiz.com