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Eduardo Nateras

Triunfo de AMLO: año dos

CONTRAQUERENCIA

Eduardo Nateras
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  • Eduardo Nateras

El miércoles pasado se cumplieron dos años de la contundente victoria de Andrés Manuel López Obrador en las urnas —con más de 53% de votos—, lo que significó la primera alternancia en la presidencia hacia un gobierno de izquierda en la historia política de nuestro país. Si bien el respaldo electoral fue abrumador, los resultados de su gestión, al momento, son inciertos, por decir lo menos.

Fiel a su costumbre, Andrés Manuel llevó a cabo un acto protocolario a manera de informe en Palacio Nacional. Con pocos datos certeros o comprobables, dedicó el evento a hablarle a su base de votantes y refrendó su intención de transformar a México por medio de —a decir suyo— gobernabilidad, paz y tranquilidad, a pesar de que, en los hechos, la realidad del país diste mucho de su discurso.

Su aprobación ha decrecido o al menos así lo muestra la reciente encuesta de El Financiero en la que se percibe una considerable disminución pasado el primer trimestre de su administración y, de forma consistente, transcurrido el primer mes de contingencia sanitaria. Con todo, la sólida base de partidarios que lo respalda aún es mayoría, con 56% de aprobación hacia su gestión.

Por otro lado, el segundo aniversario de su triunfo electoral coincide con la entrada en vigor del T-MEC, tras tres largos años de complejas negociaciones entre los gobiernos de los tres países que, en el caso mexicano, comenzaron durante una administración distinta a la actual. Tras este suceso, finalmente se confirmó la visita de López Obrador a la Casa Blanca la próxima semana, lo que ha generado numerosas críticas por diversos motivos.

Si bien la aprobación del nuevo tratado comercial trilateral es un asunto de la máxima relevancia, llama la atención que Andrés Manuel haya elegido este preciso momento para realizar su primer viaje oficial al extranjero en lo que va de su sexenio, justo en plena carrera reeleccionista de Donald Trump. En política no hay coincidencias y López Obrador se perfila a convertirse en el segundo mandatario mexicano que se presta a darle un espaldarazo a Donald Trump en campaña, tal y como sucedió en 2016, cuando Enrique Peña lo recibió como si de un jefe de Estado se tratara, a pesar de que todavía era candidato.

Además, tampoco pasa desapercibido que la visita se dé justo en medio de la crisis sanitaria que ubica a ambos liderazgos entre los más cuestionados a nivel mundial por el defectuoso manejo que han tenido de la pandemia. La flexibilización de normas de distanciamiento social antes de tiempo ha obligado a suspender la reapertura económica en varios estados del país vecino, mientras que México continúa el reinicio de actividades de diversos sectores productivos, a pesar de que no han dejado de alcanzarse cifras máximas de contagios semana tras semana.

A dos años de su avasallador triunfo, los resultados son escasos y la situación del país es crítica. Mucho tiene aún por delante para rendirle cuentas a los millones de electores que todavía lo respaldan. El panorama es gris, de cara a su siguiente festejo.