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Nuestras enfermedades

DESDE LAS CLOACAS

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Este fin de semana Guanajuato volvió a ser el encabezado de los periódicos por la violencia que se vive en esas tierras. La ola de crímenes no para y los bloqueos con automóviles ardiendo son espectáculo dantesco del México que tenemos.

Es el norte del país, en Sonora, donde este fin de semana volvieron también las postales de terror, con cuerpos tirados en la carretera —ahí, a la intemperie— y donde todos los podamos ver, rúbrica inequívoca del mensaje que el crimen organizado quiere mandar.

En materia de salud las cosas no van mejor, son ya más de 20 mil muertos por la epidemia de Covid-19 en el país, cifra que debemos entender como un mínimo, porque los números se han vuelto caprichosos y misteriosamente grises en la boca de los propios funcionarios federales, quienes se aferran a defender un sistema de salud rebasado por la contingencia.

Personal de Salud cansado, insumos a cuentagotas y como efecto secundario, el impacto económico y el desgaste social que se vive por la pandemia.

Opacidad en contratos del sector, a la que se suma la de los relacionados con los de bienes de funcionarios o sobre la cercanía parental de cierto personal del Gobierno.

El fuego amigo del Ejecutivo federal en contra de organismos, como el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) en un momento en el que no sólo México, sino el mundo, se agita por el clasismo y racismo, y en contra de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) cuando no hemos siquiera salido de la crisis humanitaria.

Estas “otras” enfermedades también nos acechan a diario y padecemos de estos males como la inseguridad, la violencia, la corrupción y la impunidad, donde pareciese que el cubrebocas nos lo quieren poner en los ojos, y no pueden —o no quieren— encontrar la vacuna.

En el baúl. En el Gobierno han querido manejar la versión de que los colectivos de víctimas demandan la renuncia de Mara Gómez, la realidad es que ha faltado voluntad política y apoyo presupuestal para que el CEAV atienda a las miles de víctimas de violencia en nuestro país.

Lo que se sabe es que esperaría hasta hoy lunes para presentar su renuncia ante el Senado, que es el que la nombró. Y porque senadores de diversas fracciones la han buscado para platicar. Eso sí, ella tiene muy claro que no va a continuar, ya que no hay condiciones políticas ni económicas para seguir al frente de la comisión.