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Gabriel Morales Sod

El reto inesperado de Benjamín Netanyahu

VOCES DE LEVANTE Y OCCIDENTE

Gabriel Morales Sod
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Por:
  • Gabriel Morales Sod

A nadie le sorprendió cuando, hace una semana, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, se negó a cumplir el tratado de coalición y pasar el presupuesto para el año 2021. En cualquier país, la falta de presupuesto en tiempos del Covid-19 causaría revuelo y tendría graves consecuencias políticas para el mandatario en el poder. No así en Israel, donde Netanyahu ha roto acuerdo tras acuerdo, incumplida toda promesa y rebasado todos los límites morales y legales para garantizar su supervivencia política.

Todo estaba planeado. Netanyahu, quien según el acuerdo de coalición tendría que dejar el poder el próximo año, decidió llevar a Israel a sus cuartas elecciones en menos de dos años, sin importar que el país se enfrenta a la crisis económica y de salud más grande de su historia. Después de haber convencido a una facción del partido Azul y Blanco (centro) de entrar a un gobierno de coalición, destruyendo así al único partido que en los últimos 10 años le supuso una amenaza real, tenía confianza de que en el verano del siguiente año, con el país ya de salida de la pandemia, podría conseguir la mayoría en el parlamento y no sólo convertirse de nuevo en primer ministro, sino pasar una ley que lo protegería del juicio por corrupción y tráfico de influencias que le espera.

La política, sin embargo, es un mundo lleno de incertidumbre y sorpresas. En un acto inesperado, Gideon Saar, número 5 del partido de Netanyahu y su archirrival interno, decidió dejar el partido y formar uno nuevo de derecha que, según encuestas preliminares, se convertiría en el tercer partido más grande del país, arrebatándole a Likud miles de votos. La rivalidad de Saar y Netanyahu es una de las más antiguas en la política israelí. Durante sus años en el poder, Bibi ha humillado en cada ocasión que ha podido a Saar, tratando de fulminarlo políticamente. El año pasado, Saar se atrevió a hacer lo que ninguno, y propuso su candidatura para dirigir el Likud. Netanyahu, quien, a través de los años, se ha hecho del control absoluto del partido, obtuvo una fácil victoria con el 70 por ciento de los votos.

Además, como si esto fuera poco, Netanyahu decidió no darle a Saar ningún ministerio o puesto relevante en el parlamento, a pesar de que Saar era uno de los hombres más fuertes en el Likud. Durante tres rondas electorales, Saar permaneció bajo la sombra de Netanyahu, humillado, en silencio. Hasta el día de antier. En una conferencia de prensa en hora pico, Saar anunció no sólo la formación de un nuevo partido, sino su candidatura a primer ministro, criticando fuertemente a Netanyahu y argumentando que la derecha no tiene porque permanecer fiel a su líder. A pesar de que las encuestas son alentadoras, Saar sabe que ésta es la jugada más arriesgada de su vida política. Todos los que han decidido salir contra Bibi han terminado derrotados; sin embargo, esta vez el primer ministro está asediado. La izquierda está en las calles todos los sábados pidiendo su renuncia; su juicio se acerca y nuevas investigaciones lo acechan; el virus y la crisis económica devastan a el país y, ahora, se abre un nuevo flanco desde un lugar inesperado y desconocido para Bibi: un ataque desde la misma derecha.