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Hector Badillo

Europa, principal vendedor de químicos contaminantes

DESDE EUROPA

Hector Badillo
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Por:
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Una investigación de Greenpeace da cuenta del negocio que hacen empresas del viejo continente vendiendo pesticidas y herbicidas prohibidos a países americanos y africanos. 

Si algo nos debería enseñar esta pandemia, que parece no tener fin, es que no podemos anteponer los grandes capitales por encima de la vida de las personas y del medio ambiente. 

Países europeos como Gran Bretaña, España y Francia encabezan la lista de naciones que comercializan pesticidas y herbicidas a países en desarrollo, sin importar que en la Unión Europea esos productos estén prohibidos, pero que amparados en la legislación local e irresponsablemente, sin ética ni moral, envían sus contaminantes químicos para aplicarlos en la agricultura de naciones subdesarrolladas como México. 

Está comprobado que hay pesticidas y herbicidas que contaminan agua, tierra, plantas, y son causantes de las enfermedades que se vuelven cada vez más habituales como el cáncer. 

Los directivos de las empresas que producen estos químicos nocivos se defienden bajo el argumento de que no es ilegal vender sus productos en otros países porque sus gobiernos no los tienen prohibidos. Según el informe de Greenpeace, las empresas europeas vendieron en 2018 más de 80 mil toneladas de químicos, como el peligroso paraquat, prohibido en Europa. 

En México, por ejemplo, una investigación realizada recientemente por el Conacyt y publicado por la revista mexicana Contralínea demostró que existen rastros de un herbicida a base de glifosato en alimentos como las tortillas, en el agua de ríos y, los más preocupante, en la sangre y la orina de niños y adolescentes en estados agrícolas del país. 

En la lista de países que reciben la mayor cantidad de productos que la misma Organización de las Naciones Unidas ha pedido que se limite su uso en la industria agrícola, son México, Estados Unidos, Brasil y países de Africa, en donde la regulación ha fallado para evitar que estos químicos peligrosos contaminen el medio ambiente y pongan en riesgo la vida de millones de personas.