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Hector Badillo

Lozoya, el juicio pendiente

DESDE EUROPA

Hector Badillo
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La detención y próxima extradición a México de Emilio Loyoza Austin, exdirector general de Pemex, acusado de desvío de recursos públicos y de aceptar sobornos millonarios, puede ser la pieza clave de una trama de corrupción del nivel más alto que se haya visto en el gobierno mexicano y cuyo desenlace podría terminar en un juicio histórico y muy esperado por la sociedad mexicana, donde gente tan importante como el expresidente Enrique Peña Nieto y exsecretarios de Estado del calibre de Luis Videgaray y Pedro Joaquín Codwell sean juzgados y llevados a prisión, donde le hagan compañía a la también exsecretaria Rosario Robles.

Lozoya huyó del país en mayo de 2019 para refugiarse en una mansión, propiedad de un empresario ruso, llena de lujos en Málaga, España, y situada en una urbanización exclusiva a escasos minutos de Marbella. Un equipo especial de la policía española vigiló al exdirectivo de Pemex durante dos meses, hasta que en febrero de 2020 lo detuvieron cuando abandonó el inmueble para ir a cortarse el cabello. Durante ese tiempo prófugo de la justicia mexicana, Emilio Lozoya se dedicó a jugar golf y a aprender ruso, ayudado de un diccionario y algunas lecturas en ese idioma, según informes de la Brigada de Localización de Fugitivos española. Una jaula dorada para uno de los personajes más importantes y cercano amigo del expresidente Enrique Peña Nieto.

Hace unos días se dio a conocer la noticia de que el exdirectivo de Pemex aceptó su extradición de España a México para enfrentar los cargos que se le imputan y se comprometió a colaborar como testigo con la Fiscalía General de la República, que busca esclarecer los hechos, a fin de obtener algún beneficio durante el juicio. Su participación como testigo protegido puede implicar a Enrique Peña Nieto y a otros altos funcionarios de su gobierno, que participaron en las desiciones irregulares que se tomaron dentro del Consejo de Administración de Pemex.

Estamos en la antesala de un juicio histórico que podría desenmascarar un trama de corrupción de los más altos puestos del gobierno mexicano, en donde la figura de Emilio Lozoya Austin representa ese circulo intocable de políticos poderosos y adinerados que estaban acostumbrados a escaparse de las garras de la justicia por su estatus y conexiones en todos los niveles del poder y la justicia.

A pesar del buen trabajo que la Fiscalía General de la República ha mantenido hasta el momento, el guion al que estamos acostumbrados nos hace dudar de que los implicados en este caso sean condenados por sus actos ilegales por el sistema tan corrupto al cual desgraciadamente nos hemos acostumbrado. Ya lo dijo el mismo Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que “hay un problema añejo entre la ineficacia y la corrupción” en el sistema judicial mexicano por la reciente liberación irregular de la madre de José Antonio Yepez, El Marro, presunto líder del Cartel de Santa Rosa de Lima.

Ante estos hechos, se debe considerar una total transparencia en los acuerdos que se lleguen con Emilio Lozoya para ser testigo protegido y el juicio debe ser público

para que la sociedad esté pendiente de este proceso tan necesario para la justicia en el país.

México es un país sediento de justicia que no soportaría otra decepción del sistema y éste es el momento ideal para que el gobierno de López Obrador confirme que se trata de un cambio real en la política corrupta que hemos tenido por décadas y que se ha desvirtuado en un Estado fallido. Sin embargo nos rodea el fantasma de la injusticia y la corrupción que hacen dudar a muchos mexicanos que los culpables de esta trama recibirán su merecido.