Domingo 29.11.2020 - 13:42

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Héctor Badillo

La peligrosa adicción a las redes sociales

DESDE EUROPA

Hector Badillo
[MISSING]binding.image.descriptionLa Razón de México
Por:

Mañana se cumplen 10 años del inicio de operación de una de las redes sociales más utilizadas en el mundo, Instagram con más de 1 mil millones de usuarios, lo que ha permitido cambiar la percepción que se tenía de las redes digitales y cómo las grandes empresas que están detrás de estas plataformas utilizan artimañas para que millones estén conectados el mayor tiempo posible en el mundo digital y totalmente desconectados del mundo real.

Te has preguntado cuánto tiempo pasas conectado al Internet por medio de tu teléfono inteligente. En la actualidad existen aplicaciones que miden el tiempo que pasas mirando tus redes sociales en el celular y si crees que estás haciendo un uso excesivo de tus redes sociales, no es casualidad. Empresas como Google y Facebook tienen estrategias cada vez más sofisticadas para mantenerte activo dentro de sus plataformas.

Hay un documental que explica toda esta maraña de acciones que las empresas digitales realizan para que los usuarios queden prendados de sus plataformas: “El dilma de las redes sociales” (The social dilemma). En hora y media, académicos, activistas y ex empleados de las empresas más importantes del mundo digital nos llevan a través de un mundo artificial creado para mantenernos cautivos el mayor tiempo posible. Las claves son las notificaciones que nos bombardean constantemente el teléfono para acceder a alguna red social y ya dentro de las aplicaciones, las sugerencias que genera cada plataforma que se van moldeando según nuestro perfil de usuario para que sigamos enganchados y recorriendo los contenidos que aparecen en las pantallas de nuestros aparatos.

En esta era digital y por medio de las redes sociales las empresas de Silicon Valley nos han transformado en el producto más valioso a la venta para compañías, políticos y gobiernos que quieran incidir en la opinión pública por medio de estas plataformas. Definen estas prácticas como acciones de hipersegmentación y, lo mejor de todo, para estos monstruos digitales es que les damos nuestra información más privada y preciada de forma gratuita y sin ningún remordimiento.

Esto no se queda en un simple cuento de marketing y publicidad. La vida de jóvenes y adolescentes se ha visto afectada de manera negativa por el uso sin restricción de las redes sociales digitales como Instagram.

No es que esas redes digitales sean lo peor que le ha pasado a la humanidad, pues como todo en la vida tiene sus pros y contras. En mi tesis de Maestría defiendo como las redes sociales digitales han sido fundamentales para el derroque de gobiernos autoritarios y gobernantes abusivos, como en la llamada primavera árabe. Estas plataformas han sido pieza clave en la creación de movimientos sociales que buscan justicia e igualdad con ideales sólidos que se comparten en el Internet, como sucedió con el espontáneo surgimiento del movimiento yosoy132 en México.

Sin embargo, estamos frente a un dilema en el uso de estas plataformas y totalmente indefensos ante la falta de legislación que no ha podido adaptarse a esta carrera digital. Es simple ver como esta adicción a las redes sociales y al internet han cambiado las sociedades de todo el mundo. Basta con subirse al transporte público de cualquier país, echar una mirada en el vagón y darse cuenta de la cantidad de personas que van mirando el teléfono móvil.

“Solamente existen dos industrias que llaman a sus clientes usuarios: las drogas ilegales y el software", Edward Rolf Tufte (The social dilema), por si alguien aún duda de su influencia.