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Mejora del desempeño operativo

NUEVOS HORIZONTES

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*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
 
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Por Pablo Vargas Fernández del Busto

Establecer un esquema de revisión continua de procesos, nos permite identificar áreas de mejora y resolver de manera oportuna problemas en la operación. En un entorno cambiante, lo anterior cobra especial relevancia, ya que la innovación y adaptación constituyen elementos clave no sólo para sobrevivir sino para conformar las bases de una empresa exitosa.

La mejora del desempeño operativo se basa en optimización, es decir, en la búsqueda de esquemas que impacten en la reducción de errores, de tiempos y por ende de costos. Lo que se traduce en la obtención de mejores resultados para la empresa.

Partir de identificar para poder replantear, por lo que es necesario llevar a cabo un análisis sistemático de la manera en que se están haciendo las cosas a nivel interno y también considerar las condiciones del entorno en el que esto sucede; es decir, demanda, productos, especificaciones, nuevas tecnologías, entre otros. Un análisis tipo FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) permite analizar de manera ordenada los ámbitos interno y externo.

Una vez identificado el proceso y las posibilidades de cambio, es el momento de implementar una nueva forma de hacer las cosas y establecer un esquema de mejora continua.

Gráfico

Un proceso de mejora exitoso toma en cuenta cuatro elementos fundamentales:

1. Medición continua a través de indicadores de desempeño operativo. Los indicadores de gestión permiten monitorear el desarrollo de las actividades operativas que impactan a los indicadores de resultados. Representan palancas de valor de la empresa y tienen un impacto directo en la generación de valor.

2. Análisis del entorno en términos de demanda, productos, especificaciones, calidad, competencia, insumos, entorno regulatorio y legal, entre otros. Este análisis permitirá estar al pendiente de nuestro mercado, adelantándonos a sus cambios y necesidades; también busca identificar tecnología especializada para la operación.

3. Grupos multidisciplinarios con representantes de las áreas operativas, comerciales y financieras de manera que las soluciones que resulten de su trabajo estén probadas desde una visión global.

4. Proceso de gestión operativa para definir qué vamos a hacer en un periodo determinado y construir un plan (programación). La coordinación y seguimiento del plan permite evaluar la operación e identificar las mejoras operativas: qué pasó, qué se cumplió y qué no, por qué no se cumplió y cómo se puede cumplir y mejorar en el siguiente periodo.

El cambio siempre presenta resistencia a la instrumentación, y ésta suele ser mayor en las áreas operativas; por lo anterior, el equipo encargado de llevar a cabo estos cambios deberá contar con todo el apoyo del grupo directivo como principal promotor.

No hay que dejar de lado que, en todo cambio, siempre existe un riesgo. En este sentido, se deben realizar esfuerzos para minimizarlo y controlarlo, teniendo claro que para “ganar”, hay que arriesgar.

Empieza a obtener resultados:

• Promueve una actitud de innovación, siempre con una visión crítica y analítica.

• Conforma un equipo adecuado de gestión encargado de la instrumentación y garantiza el apoyo del grupo directivo.

• Identifica de manera correcta los indicadores de desempeño operativo.

• Mantén un análisis continuo y crítico de la operación y del entorno.