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Jacqueline L'Hoist Tapia

A 500 años; las personas jóvenes e indígenas

HABLANDO DE DERECHOS

Jacqueline L´Hoist Tapia
Jacqueline L'Hoist Tapia 
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Jacqueline L'Hoist Tapia

Esta semana se conmemoran tres fechas importantes. Por un lado, el 9, Día Internacional de la Población Indígena, el 12, Día Internacional de las Personas Jóvenes, y el 13 de agosto, 500 años de la caída de México-Tenochtitlan, o dicho de otra forma, 500 años de resistencia indígena. Tres fechas que nos pintan un escenario nada alentador sobre las personas jóvenes e indígenas.

Por lo pronto, sabemos que, de acuerdo con el Censo Nacional de Población y Vivienda 2020, en México habitan 31 millones de personas jóvenes de entre 15 a 29 años, y que este rango de edad representa el 25% del total de la población en el país. Viéndolo por género, la distribución por rangos de edad es un poco más alta en mujeres (51%) que en hombres (49%); en el grupo de edad de 15 a 19 la proporción es similar; en los grupos de 20 a 24 años y 25 a 29 años, las mujeres tienen una proporción mayor.

En México residen, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 25.7 millones de personas que se autodescriben como indígenas. Entre las regiones en las que se encuentra mayor población indígena son: Oaxaca, con 31.2%; Chiapas, con 28.2%, y Yucatán, con 23.7%. Y 7 millones 364 mil 645 personas hablan alguna lengua indígena y que, en comparación con 2010, se incrementó en 451 mil.

Según datos del Conapred, uno de los problemas de las personas jóvenes es la pobreza, pues casi la mitad de ellas y ellos viven en dicha situación, además de que enfrentan discriminación estructural, que es reproducida por el Estado, la sociedad y el sector privado. Dado que se les percibe como amenaza para la cohesión social, muchas veces se les excluye de espacios y oportunidades laborales y educativas. Esta discriminación se agudiza cuando, además, eres una persona indígena, convirtiéndose en una discriminación multifactorial, en donde el racismo es el principal detonante. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis) 2017, un tercio de nuestro país cree que la pobreza de las personas indígenas se debe a su cultura. Los principales ámbitos donde las personas indígenas enfrentan discriminación son los servicios médicos, la calle, el transporte público, el trabajo y/o la escuela.

La pandemia de Covid-19 les ha puesto en una mayor situación de vulnerabilidad; según el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, 12.8% de la población en México no cuenta con agua entubada en su vivienda y 26.9% carece de drenaje, por lo que enfrentar una situación de pandemia se les hace mucho más complejo. Estos datos se agudizan si eres una mujer joven e indígena. La organización GIRE, en su Observatorio sobre Muerte Materna y Covid-19, señala que las defunciones maternas afectan más a mujeres indígenas, alcanzando el 11.2% del total de los decesos.

Es por todo esto que hoy, más que hace 500 años, la resistencia de las personas indígenas tiene todo el sentido, pues teniendo todo para que alcancen una vida digna, se les sigue negando.