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Jacqueline L'Hoist Tapia

¿Jurar sobre la Biblia?

HABLANDO DE DERECHOS

Jacqueline L´Hoist Tapia
Jacqueline L'Hoist Tapia
Por:
  • Jacqueline L'Hoist Tapia

Para un Estado laico como el mexicano, ver en la toma de posesión presidencial en EU el jurar sobre la Biblia, no deja de hacernos ruido, ya que en nuestra historia la separación Estado-Iglesia, en las Leyes de Reforma, en el siglo XIX, fue un parteaguas y este hecho es una de nuestras más grandes expresiones cuando nos definimos como nación.

Entre nuestras diferencias está sin duda la concepción de la religiosidad. Mientras que en México la conquista fue por España y con la religión católica, en Estados Unidos fue Inglaterra con la religión anglicana y otras protestantes. Durante la época de la Colonia en nuestro país, el cristianismo católico era intolerante y destaca la presencia de la Inquisición con una gran persecución, mientras nuestro vecino del norte, por la misma época, era la Iglesia cristiana y anglicana y con una identidad cristiana diversa y es que aquí si cabe el “origen es destino”.

Para los Estados Unidos el jurar sobre la Biblia no es un mandato constitucional u obligado, es más bien una tradición que comenzó con George Washington y que a lo largo de la historia se ha mantenido. Sin embargo, personas como John Quincy Adams en 1825 juró sobre un libro de derecho o Theodore Roosevelt, que en 1902 no juró sobre ningún tipo de libro. Gracias a la infografía que me facilitó Juan Pablo de León y al análisis de Ignacio Cuevas como especialista en religiones podemos acercarnos a este hecho no sólo como un fenómeno político sino también religioso. Barack Obama por ejemplo hizo su juramento primero usando la Biblia de Abraham Lincoln y en su segundo periodo además usó la de Matin Luther King; o Donald Trump, que utilizó dos biblias, la propia que le regaló su madre y la que perteneció a Lincoln. Joe Biden usó la misma Biblia que en su protesta como senador, ésta ha pertenecido a su familia desde 1893. Y es que el texto lo que dice en su artículo 6 es lo siguiente: “Los senadores y representantes ya mencionados, los miembros de las distintas legislaturas locales y todos los funcionarios ejecutivos y judiciales, tanto de los Estados Unidos como de los diversos Estados, se obligarán mediante juramento o protesta a sostener esta Constitución; pero nunca se exigirá una declaración religiosa como condición para ocupar ningún empleo o mandato público de los Estados Unidos”. Sin embargo, lo hacen, es una tradición que goza de un gran simbolismo pues la elección del libro sobre el que jurarán habla de sus valores, principios y creencias. Otro hecho significativo es cuando se dirigen a la Catedral Nacional, aunque en esta ocasión no venía la visita en el programa, pero sabemos que Joe Biden antes a fue a una iglesia católica. Todos estos símbolos religiosos son permitidos y no le quita lo laico a Estados Unidos, es un estado permisivo con múltiples Iglesias, aunque éstas no pueden participar en política, pero sí sus ministros y ministras. En fin, más allá de nuestra propia percepción de laicidad hoy Estados Unidos tendrá por segunda vez en su historia un presidente católico y abiertamente declarado a favor de los derechos humanos.