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Javier Solórzano Zinser

Sin acuse de recibo

QUEBRADERO

Javier Solórzano Zinser
Javier Solórzano Zinser 
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Javier Solórzano Zinser

Que el gobierno siga sin acuse de recibo de críticas y observaciones lo está llevando a una mirada unilateral y cerrada del ejercicio del poder.

A menudo se tiene la impresión de que lo que le resulte molesto se le resbala. No importa que con evidencias tangibles en algunos asuntos en que al gobierno se le demuestra que las cosas son diferentes, lo que hace es revertir la crítica o de plano desecharla.

El “tengo otros datos” se ha convertido en muchos casos en una respuesta sin fundamento. El Presidente puede plantear que tiene información distinta, caso reciente la pobreza, pero al final no se termina por conocer la información que es, se asegura, distinta de la que instituciones como el Inegi presentan.

El problema se agudiza, porque junto con la ausencia del “acuse de recibo” está también la negación a la crítica y por evidencias que hay se suma la falta de autocrítica.

Con cierta lógica, en Morena se insiste en que el proceso de crítica desde el partido al Presidente debe tener matices, o eso interpretamos. La lógica se fundamenta en que el apoyo a las propuestas del Ejecutivo está en función de que gobierna con base en las propuestas que le dieron el triunfo con el aval mayoritario de la sociedad.

Donde las cosas se están complicando es que Morena no puede ser un partido que deje de pensar y revisar la dinámica cambiante del país, no es lo mismo ser el partido del Presidente, que el partido al servicio acrítico del Presidente, el más afectado puede resultar siendo el mismo Presidente.

Morena debe ser uno de los ejes de la gobernabilidad que lleve al tabasqueño a ensanchar su mirada de las cosas. El partido debe sin la menor duda apoyar al Presidente, pero tampoco puede asumir y hacer todo lo que diga el mandatario acríticamente. Un riesgo del mediano plazo puede ser que el apoyo acrítico pueda llevar a un futuro precario.

No se puede pensar sólo en el aquí y ahora, porque tarde que temprano el Presidente terminará su mandato y si el partido no juega un rol activo y propositivo el desenlace del sexenio podría terminar con alta dosis de incertidumbre.

Si el Presidente, como se asegura escucha poco, Morena con los muy buenos cuadros que tiene debería de pasar a la ofensiva y hacer del apoyo pasivo una fuerza activa. Dicho de otra manera, si en el partido se mantiene una actitud de que sólo vale lo que en Palacio Nacional se quiere escuchar el problema no sólo va a pasar por el devenir del ejercicio del poder, también puede repercutir en las voluntades ciudadanas con todo y la desfigurada y precaria oposición.

Hay evidencias de que el Presidente no puede hacer todo lo que quiere. Independientemente del resultado sobre el periodo extraordinario para debatir la revocación de mandato, se ha visto que su capacidad de maniobra es, sin duda, significativa y hasta inédita, pero va enfrentando el peso constitucional de la división de poderes que se hacen valer en nuestra democracia.

Los lances contra las instituciones autónomas van a ser rudas batallas en intentos por transformar al INE, Inai y el TEPJF, las cuales parece que el Presidente quiere hacer a su imagen y semejanza.

La cuestión está en si el Ejecutivo tendrá la capacidad para hacerlo. En el Congreso las cosas cambiaron y, a pesar de que Morena y aliados mantienen mayoría, la oposición creció y en algunos temas seguramente va a conservar su alianza y será contrapeso.

La fuerza nacional del partido es en la práctica clave por encima del entorno directo del Presidente que pareciera camina bajo la máxima de a sus órdenes jefe.

RESQUICIOS

Viene una semana clave para el necesario regreso a clases presenciales. Por más que ande por ahí el “llueve, truene o relampaguee” tienen que cohesionar su estrategia porque muchas familias, aunque digan lo contrario, si algo tienen es confusión, independientemente de su voluntad de regresar a clases presenciales; pónganse de acuerdo.