Javier Solórzano Zinser

La agenda anda en el aire

QUEBRADERO

*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Javier Solórzano Zinser

Hay signos de que el tabasqueño no está pasando por el mejor de los momentos. Si bien se han abierto frentes y él mismo ha abierto otros, por primera vez no logra controlar del todo la agenda.

Lo que está enfrentando con la casa de Houston es que las respuestas que han dado los involucrados no convencen o no logran aclarar las cosas. El tema sigue siendo confuso, sobre todo en lo relativo al conflicto de interés. El asunto tendrá que reconocerlo el Presidente, por ahora camina con un balance adverso.

López Obrador podrá proponer temas para redirigir la agenda, pero no ha logrado recuperarla del todo. Sus constantes referencias y señalamientos a un grupo de periodistas son prueba de que quiere desmarcarse acusando, pero hasta ahora no ha podido lograrlo.

Le está costando mucho trabajo, porque el tema toca una de las fibras más sensibles del Presidente. La casa de Houston pasa por lo que puede haber detrás de ella en términos de conflicto de interés, pero pudiera ser que lo más sensible de todo se encuentre en la forma de vida que todo indica pudiera tener su hijo.

Rompe con lo que el Presidente pregona. Rompe con la idea de vivir dentro de la sencillez. Rompe con la idea de frenar a toda costa la ostentación. Rompe con un estilo de vida que el tabasqueño ha tenido.

El hijo del Presidente tiene todo el derecho a vivir como decida. El gran asunto es que, por más obvio que sea, es el hijo del Presidente, quien regularmente increpa y señala formas de vida como la que, si nos atenemos a las fotografías, tiene su hijo.

No se ve claro qué tanto vaya a trascender todo esto al paso del tiempo. Hoy es un tema que va creciendo entre diversos sectores del país, pero también hay que identificar que otra parte de la sociedad parece ajena y habrá que dar tiempo para calibrar qué tanto pesa entre los ciudadanos el tema, como para que los lleve a cambiar su opinión sobre el Presidente.

Las encuestas que andan circulando estos días muestran que López Obrador ha perdido pocos puntos en su popularidad. En medio de las divisiones internas para algunos es un signo importante el que baje la popularidad, en tanto que para otros es un periodo de acomodo que se terminará superando.

No queda claro si al paso del tiempo el Presidente se verá afectado. Habrá que esperar la investigación que se supone llevará a cabo la FGR, más allá de lo que de manera singular planteó la empresa involucrada, la cual terminó como parte de una auditoría en que era al mismo tiempo juez y parte.

Con lo que si podríamos darnos una idea de cómo andan los ánimos con el Presidente va a ser con la consulta de la revocación de mandato, la cual no ha dejado de estar metida en un toma y daca que adelantamos seguirá siendo así hasta el día de la consulta y seguramente también los días posteriores a ella.

Lo que cada vez se aprecia con mayor claridad es la división interna en la que estamos. El Presidente no deja de alentarla, porque la encuentra como una forma de definición, están conmigo o están contra mí.

La casa de Houston se ha convertido en un elemento para colocar esta disyuntiva de manera muy clara ante la sociedad. No importa que haya matices ni tampoco que haya formas diferentes de ver las cosas, todo al final se remite a militancias, lealtades y definiciones que se mueven en el todo o nada.

El Presidente está visto que no va a ceder un ápice y va a seguir radicalizando sus posturas y al tiempo le va a exigir a los suyos que hagan lo mismo.

El Presidente va a jugar todas sus piezas hasta el último día, por eso todo lo que rodea a la casa de Houston le debe preocupar, porque por ahí se pueden colar escenarios que está visto no puede controlar.

RESQUICIOS

La selección femenil de futbol de EU logró ayer fuera de la cancha algo que parecía más difícil que ganar la Copa del Mundo, lo cual ha hecho en dos ocasiones. Después de seis años de lucha van a cobrar lo mismo que la selección varonil, la cual no ha pasado de cuartos de final.