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Javier Solórzano Zinser

El anhelado y esperanzador regreso

QUEBRADERO

Javier Solórzano Zinser
Javier Solórzano Zinser
Por:
  • Javier Solórzano Zinser

Sin pasar por alto las muchas medidas de precaución sanitaria que se deben seguir tomando, desde donde se vea es una buena noticia el regreso a clases presenciales en algunos estados del país. 

A pesar de que esté en su parte final el año escolar, la posibilidad de que el 7 de junio un buen número de estudiantes regrese a las aulas deberá servir para el siguiente ciclo escolar, más allá de lo alentador que puede resultar el proceso en sí mismo, en los ánimos colectivos y en la búsqueda de regresar a eso que llaman “normalidad”.

Lo primero que habrá que atender es si el magisterio está de acuerdo con el regreso. Los profesores han manifestado en varias ocasiones su inquietud, independientemente de que se asegure que la planta magisterial estará vacunada en su totalidad el 7 de junio.

El gobierno puede andar apurando la vacunación para evitar contagios en el ámbito escolar, pero no se descarta que la prisa tenga que ver con el proceso electoral del día previo al regreso a las clases presenciales; no hay otra que sentarse con los poderosos sindicatos.

La movilización magisterial en un proceso electoral puede ser definitiva por todo lo que significan los maestros y sus entornos. Hasta ahora se han presentado reticencias entre algunos maestros, a pesar de la vacunación, como fuere, ayer el Presidente tiró línea lo que llevó a que la consentida Jefa de Gobierno tomara el reto o indicación e informara que, nomás faltaba, el regreso presencial sería el 7 de junio.

Muchos elementos deberán ser atendidos por más que esté cerca el fin del ciclo escolar. Las autoridades entienden que se corren riesgos. Si las escuelas no cumplen de manera puntual las indicaciones podríamos entrar en problemas mayores que no solamente afecte a la comunidad escolar, sino que también pueda alcanzar a muchas familias.

Los madres y padres deben sentirse en plena libertad de decidir lo que crean conveniente. En cada hogar se han presentado todo tipo de problemas con la pandemia por ello nadie mejor que ellos decidan qué hacer con sus hijos.

Sin embargo, es claro que tarde que temprano se tienen que tomar ciertas decisiones. Se requiere de una comunicación directa al interior de las escuelas y no permitir por ningún motivo el relajamiento en ninguna de las actividades.

Es muy probable que los propios estudiantes entiendan mejor que nadie la situación en la cual estamos metidos. Ellas y ellos, como toda la sociedad,  entraron en el inédito proceso del encierro después de vivir en el ámbito de las escuelas espacios de libertad, relaciones, amigas y amigos, el aprendizaje y el juego.

El mundo de la infancia y adolescencia dio un giro insospechado que, a pesar del paso del tiempo, y que de alguna u otra manera se ha ido asimilando y quizá hasta adaptando, sigue estando bajo una alta dosis de lo inexplicable y de innumerables riesgos.

Una vez más los maestros van a ser claves en el proceso, como lo han sido a lo largo de sus vidas. Hay que hablar largamente de lo que hemos venido viviendo, porque detrás de cada estudiante y de cada maestro hay una historia que contar y sobre todo una historia que escuchar y compartir.

Ya habrá tiempo para entrar en la revisión a detalle del proceso educativo para conocer el nivel escolar que tienen los estudiantes después de pasar por el complejo proceso de “aprende en casa”.

Tarde que temprano tendría que llegar este día. La clave estará en cómo instrumentar una etapa en la vida de millones de niñas y niños que sigue teniendo su dosis de lo inédito.

Vienen días complicados, pero sin duda alentadores y cargados de esperanza; el regreso ahora sí está a la vuelta de la esquina.

RESQUICIOS

Se vio un cuanto tanto forzado el perdón ofrecido por el Presidente a las víctimas del colapso del Metro. Desde el primer día los afectados sintieron lejos y distante al mandatario y más por las actividades que días después llevó a cabo la semana del colapso.