Jueves 13.08.2020 - 12:19

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Javier Solórzano Zinser

Duarte y el sospechosismo

QUEBRADERO

Javier Solórzano Zinser
Javier Solórzano Zinser
Por:

No somos de la idea de que la detención del exgobernador de Chihuahua César Duarte sea un obsequio al Presidente López Obrador con motivo de su controvertida visita a Washington.

El caso lleva mucho tiempo en proceso y si no se había logrado la detención del expriista se pudo deber, entre otras razones, a que no se tenían elementos para hacerlo, a pesar de que el personaje se pavoneaba públicamente, y que se había creado un cerco en su entorno desde la pasada administración.

No cabe ni tiene sentido que Duarte sea usado para quedar bien o que sea un regalo. El Gobierno mexicano no se juega tanto como se quiere hacer ver con su detención, los que sí se deberían preocupar y mucho son otros. No hay elementos para presumir que el Presidente se juega algo con esta detención; es un caso que requería de tiempo, pero sin duda, también de una dosis de voluntad política.

El proceso y las responsabilidades que se le imputan al exgobernador le van a volver a pegar en el estómago al muy deteriorado PRI. Se expondrá de nuevo el modus operandi y el engranaje sobre el cual se movía el abrumado tricolor.

Una parte del caso tiene que ver con la compra de inmuebles a un costo mucho más alto del de su valor en el mercado. Las operaciones, todo indica, van a colocar a los familiares de Duarte en una situación al límite, no sin antes haberla pasado seguramente muy bien.

A los priistas les da por incluir a sus familiares en este tipo de maniobras, lo que los ha llevado en más de una ocasión a que eventualmente se rompan sus familias. No se sabe por dónde pueda terminar el caso Emilio Lozoya, pero llama la atención que los nombres de su mamá y su esposa aparezcan en más documentos.

Otra de las acusaciones en contra de Duarte parte de la hipótesis de que buena parte del dinero se pudo haber dirigido a las campañas políticas, en tiempos en que Manlio Fabio Beltrones dirigía el partido.

El tricolor sigue viviendo de lo que le dejó el pasado. Su presente es profundamente incierto y no es aventurado plantear que en las elecciones podría perder buena parte del capital político que le queda.

No pareciera tener sentido que el Gobierno tenga en la mira al PRI, no tiene necesidad de ello, porque el tricolor y su pasado siguen siendo señalados al tiempo que no hay indicios de que se vaya a liberar de los innumerables cuestionamientos en el imaginario colectivo.

Lo que sí le permite al Gobierno la detención de Duarte es tener otra oportunidad para desentrañar y evidenciar una forma de vida y quehacer político que ha provocado desigualdad, corrupción, impunidad, discrecionalidad y desprecio ciudadano por la política, entre otras muchas cosas.

César Duarte y Emilio Lozoya son piezas estratégicas de las marañas priistas. Sus detenciones permiten que la sociedad conozca los pormenores de operaciones ilegales, las cuales no van a ser nada fácil desentrañar. No va a ser sencillo para la autoridad ir al fondo, porque es evidente que la maquinaria que se diseñó en ello es de una enorme complejidad legal.

Es probable que el verdadero problema para el Gobierno sea desentrañar los casos para poder armar carpetas que no se caigan y que no se pierda la oportunidad de desenmascarar una etapa del país de muchas sombras.

A todos nos da por el sospechosismo, pero la detención de Duarte va por su propia vía, aunque al final no le venga nada mal al Gobierno en tiempos electorales.

Una cosa son las detenciones y otra muy importante es el uso posterior que se haga de ellas; en cosa de meses lo veremos.

RESQUICIOS.

El encuentro que sostendrán hoy el Presidente y los padres y madres de los normalistas desaparecidos en Iguala, puede resultar de enorme relevancia. Suponemos que detrás del hallazgo de los restos de uno de ellos, a 800 metros de donde se aseguró que la gran mayoría de ellos habían sido incinerados, debe haber una hipótesis nueva y real y líneas de investigación que lleven a conocer ya de una vez por todas que pasó “en la noche más triste”.