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Jorge Camacho

Va por México, hacia 2022

ELUCIDACIONES

Jorge Camacho
Jorge Camacho 
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
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Una grabación se filtró hace unos días, en la que Marko Cortés reconoce que Acción Nacional no tiene casi opciones, de cara a las próximas elecciones a gubernaturas en 2022. Esa grabación la dio a conocer en medios digitales. Sorprende el derrotismo de quien acaba de ser reelegido Presidente del Partido Acción Nacional.

De las seis gubernaturas en juego, Durango, Tamaulipas, Quintana Roo, Hidalgo, Oaxaca y Aguascalientes, sólo repara en la posibilidad de ganar esta última. Comentaba Cortés en ese audio: “No hay más, está muy complicado Durango, Tamaulipas, Quintana Roo, Hidalgo y Oaxaca”, para continuar “la única en que tenemos realmente posibilidades, y muy buenas, y contundentes de ganar es Aguascalientes. Y ahí tenemos la responsabilidad de hacerlo bien”.

En realidad, Marko Cortés no sólo se refiere a las escasas posibilidades del PAN, sino a las de la coalición Va por México, integrada por PAN-PRI-PRD. De los seis estados que renuevan gubernatura, dos son del PAN, dos del PRI y otros dos están gobernados por la alianza PAN-PRD. Morena está con opciones muy reales de ganar casi todas las gubernaturas: Tamaulipas, Oaxaca, Durango, Hidalgo y Quintana Roo. Hidalgo es el único estado en que no ha habido alternancia política. El derrotismo de Cortés no se debe únicamente a una aparente ausencia de buenos candidatos, sino a intereses personales de algunos gobernadores que obstaculizan la promoción de candidatos competitivos.

Un ejemplo de la situación lo representa el priista Esteban Villegas Villarreal, en el estado de Durango, un buen candidato que perdió la pasada elección a gobernador ante José Rosas Aispuro. Villegas carece de la confianza del actual gobernador, por lo que sus aspiraciones a ser candidato de la alianza hoy parecen escasas. Si el PAN y el actual gobernador no tienen altura de miras pueden estar entregando la posibilidad a Morena, a pesar de la fuerza que el PRI tiene en esa entidad, por cierto, la única. La tesitura en Durango es extrapolable a otras entidades en que los intereses partidistas obran en contra del interés de la alianza Va por México, y favorecen la victoria de Morena.

La mezquindad no puede ser el elemento decisivo para elegir a los candidatos. Va por México no debería abandonarse a ese derrotismo al que parece entregado Marko Cortés. Hay tiempo suficiente para elegir a perfiles competitivos, poner en primer lugar el interés general por encima del particular, de manera que las elecciones sean verdaderamente competidas y no un paseo de Morena. El asunto es más grave si se repara en que las seis gubernaturas están gobernadas por la oposición. Es decir, los estados tienen recursos y estrategias para pelear por estas gubernaturas. Todo indica que hay que llenar de sentido la alianza, optando por lo que le conviene en lugar de entorpecerla con intereses particulares.

Marko Cortés exhibió en la grabación un estado de ánimo contraproducente cuando todavía quedan nueve meses para esas elecciones. La alianza debería plantearse seriamente sus opciones hacia el 2022, eligiendo a los perfiles al margen de ambiciones particulares. La batalla no sólo se dará en las urnas, sino desde ahora al interior de la alianza. El desánimo de Cortés es una declaración de intenciones en contra de los intereses de Va por México.